NUDIBRANQUIO

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 ANIMALES - INVERTEBRADOS - MOLUSCOS

Los moluscos son una familia de animales muy numerosa y variada (al igual que sucedía con el grupo de los crustáceos) pero, pese a  englobar especies tan diferentes como los croques, nudibranquios, caramuxos o pulpos, mantienen una serie de características comunes.

Tienen el cuerpo blando y con simetría bilateral, la mayoría de las veces dividido en cabeza, masa visceral o manto y pie musculoso (aunque en algunos falta la cabeza), y una gran cantidad de ellos son capaces de segregar una cutícula calcárea a partir del manto que recubre su cuerpo para formar una concha

Como veremos, algunos forman una única concha (lapas o caramuxos), otros generan dos valvas (mejillón), los hay que han reducido notablemente el tamaño de esta concha o su consistencia y conservan este vestigio en su interior (como los chocos o las liebres de mar) y, otros, directamente, no tienen concha (pulpo o nudibranquios), en su lugar han desarrollado otros mecanismos de defensa.

Aunque son muchas las familias de moluscos, nos vamos a centrar en tres grupos básicos, por ser los más habituales y conocidos:

CEFALÓPODOs, son los invertebrados marinos más evolucionados, con un avanzado sistema nervioso (el más desarrollado de todos los invertebrados) y sensorial que les hace capaces de aprender y memorizar. Estos moluscos se han readaptado a una vida nadadora (los demás moluscos o bien viven fijados a alguna superficie o desplazándose muy lentamente en los fondos), y, para ello, han sufrido algunas transformaciones que han mejorado su hidrodinamismo y los han alejado del modelo anatómico más típico de los moluscos :

 - su cuerpo se ha alargado dorso-ventralmente (de arriba a abajo)

 - su concha se reduce e interioriza (chocos y calamares) o desaparece (pulpo)

 - los bordes del pie se han transformado en brazos (ventosas todo a lo largo de la extremidad) y tentáculos (ventosas solo en la      parte final)

 - otra parte del pie ha dado lugar a un embudo, llamado sifón, que les permite expulsar agua a gran velocidad para propulsarse.

Son predadores carnívoros muy voraces y oportunistas, cazadores visuales que emplean sus brazos o los tentáculos para atrapar a las presas y luego  triturarlas con sus fuertes mandíbulas en forma de pico. Cuando muerden , inyectan una potente neurotoxina que inmoviliza a sus presas, un interesante recurso para evitar un enfrentamiento en el que su cuerpo blando tiene las de perder ante cangrejos o bivalvos. A esto hay que añadirle la presencia de una rádula en la boca, una lengua rasposa con pequeños dientes curvados y dispuestos en hileras.

Calamares y chocos son expertos nadadores, capaces de moverse lentamente, hacer rápidos quiebros y giros, avanzar en todas las direcciones o escapar rápidamente propulsados por el sifón. Disponen de 2 aletas laterales en la parte posterior de su cuerpo que les permiten desplazarse y les dan estabilidad para poder llevar a cabo todas estas maniobras con precisión. Por su parte, el pulpo vive en los fondos, se desplaza arrastrándose con sus brazos por el sustrato, aunque, si necesita huir con rapidez, también usa el sifón.

Las peculiaridades de los cefalópodos son tantas que les hemos dedicado un apartado especial un poco más abajo.

GASTERÓPODOs, aunque por nuestra gastronomía nos resulten más familiares los cefalópodos y bivalvos, los gasterópodos son el grupo más numeroso, variado y con mayor éxito biológico de todos los moluscos, llegando a adaptarse también al medio terrestre.

Poseen un potente pie que les permite reptar y una cabeza bien diferenciada de la que salen dos tentáculos en los que se sitúan los ojos. La mayoría poseen una única concha, muchas veces de forma helicoidal, lo que ha provocado que su cuerpo se adapte retorciéndose en su interior, así, la masa visceral y la concha sufren una torsión de 180º respecto del pie y la cabeza.

Las conchas pueden tener diversos dibujos, colores y formas, que generalmente se relaciona con su hábitat y forma de vida. Pero también los hay con la concha muy reducida o sin ella.

Incluyen a su vez distintos grupos que tienen notables diferencias entre sí:

  - caracoles de mar (prosobranquios) : Son los más primitivos y tienen una única concha de forma helicoidal que puede variar mucho. Las hay redondeadas y cónicas para recuperar fácilmente la posición, más aplastadas y amplias para permitir una mejor sujeción a las rocas o pueden ser alargadas y así evitan quedarse enterradas.

A veces, la forma helicoidal se ha transformado para adquirir un diseño de gorro (lapas) o de grano de café (porcelanas).

  - nudibranquios y liebres de mar (opistobranquios) : predomina su cuerpo blando, ya que su concha o se ha reducido notablemente o ha  desaparecido. Disponen de las branquias en el exterior de su cuerpo, como prolongaciones en la parte dorsal. Segregan un moco al desplazarse que, en muchas especies, contiene sustancias químicas como "mensajes", de manera que otros individuos de su especie puedan "leer" ese rastro para localizarlos. En ocasiones pueden indicar con estas señales químicas la amenaza por la presencia de predadores.

   - caracoles y babosas de tierra (pulmonados) : con una única concha de forma helicoidal, han transformado el espacio entre la concha y el manto en un pulmón, que sustituye a las branquias.

BIVALVOs, se distinguen de los demás grupos por vivir entre dos valvas/conchas articuladas e independientes que se unen en la parte más estrecha gracias a una bisagra dura con dientes (charnela) y a un ligamento flexible. Desde dentro, el molusco se adhiere a ellas y las cierra herméticamente con sus potentes músculos aductores. No tienen cabeza ni rádula, pero algunos tienen múltiples ojos a lo largo del manto (como la vieira) que asoman cuando abren las valvas. Su pie, musculoso y potente, les permite también excavar o anclarse.

Se alimentan filtrando partículas en suspensión, de modo que llevan vidas sedentarias, y pueden vivir excavando en los fondos (croques, almejas o navajas), enganchándose a superficies duras (mejillón) o de forma más libre en el fondo (vieiras y zamburiñas). Para filtrar el alimento y respirar disponen de unas aberturas, una inhalante y otra exhalante, a veces en forma de sifónes (según la longitud de estos sifones, podrán enterrarse a mayor o menor profundidad).

Existen otros grupos dentro de los moluscos que también podemos observar en nuestra ría, como es el caso de los quitones (poliplacóforos), que poseen una concha formada por ocho placas transversales articuladas y el cuerpo aplanado y ovalado. Normalmente los encontraremos en la parte inferior de las rocas raspando con su rádula las partículas allí adheridas. También tenemos colmillos de elefante (escafópodos), que, como su nombre indica, disponen de una curiosa concha con esta forma, aunque su tamaño es mucho menor, entre 3 y 6 cm. Los colmillos viven enterrados en los fondos de arena y fango, buscando pequeños animales enterrados que comerse.

 

CEFALÓPODOS

El choco, sepia o jibia es uno de los animales más fascinantes que podemos ver en las inmersiones por el espectáculo de colores, dibujos y texturas que ofrece su piel, así como por el dominio de la flotabilidad que consigue nadando. Los encontraremos especialmente en fondos arenosos o de cascajo y en fondos con plantas de zostera, aunque también es frecuente verlos merodear próximos a las rocas, buscando presas que atrapar.

Alcanzan los 40 cm. de largo, aunque lo habitual es encontrarlos de 15 - 20 cm (las hembras son más grandes) y tienen el cuerpo blando, con la cabeza bien diferenciada, que es donde se sitúan sus 8 brazos (visibles) y 2 tentáculos (ocultos).

Sepia officinalis
Octopus vulgaris
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Tiene el cuerpo blando y en forma de saco con la superficie rugosa que puede variar su textura  notablemente, al igual que su color. No tienen aletas, aunque pueden presentar una membrana entre los tentáculos que los une (umbrela) y que mejora su locomoción.

 

Su cuerpo se estructura en tres partes bien diferenciadas, pero dispuestas de una manera muy curiosa: un redondeado saco o masa visceral (equivalente a nuestro tronco) se eleva sobre su cabeza, que es la franja intermedia del cuerpo y de donde salen sus ocho brazos. 

choco sepia officinalis
choco sepia officinalis
choco sepia officinalis
huevos choco sepia officinalis
pulpo ventosas galicia octopus vulgaris
pulpo galicia octopus vulgaris
pulpo galicia octopus vulgaris
choco sepia officinalis
pulpo galicia octopus vulgaris
choco sepia officinalis
pulpo con puesta

Como todos los cefalópodos, los pulpos tienen tres corazones, dos se encargan de la respiración (bombeando para las branquias) y el tercero, más grande, de la circulación de la sangre por todo el cuerpo, sangre que, a diferencia de la nuestra, es azul. En lugar de hemoglobina y hierro posee hemocianina para transportar el oxígeno, ya que esta le permite regular mejor el transporte de oxígeno según la temperatura a la que deba enfrentarse su cuerpo.

Su cerebro se distribuye por diferentes partes del cuerpo, cabeza (solamente un tercio) y brazos, hasta el punto de que cada brazo actúa como si tuviera cierta inteligencia propia e independiente del "cerebro central" de la cabeza. Si un brazo del pulpo es amputado, seguirá respondiendo durante una hora. Es muy gráfica la descripción de este funcionamiento que realiza Peter Gofrey-Smith en su libro "Otras mentes": "En el pulpo existe un director, el cerebro central. Sin embargo, los músicos a los que dirige son músicos de jazz, inclinados a la improvisación, que solo aceptarán la dirección hasta cierto punto. O quizá son los músicos que reciben solo instrucciones generales y esquemáticas del director, que confía en ellos a la hora de tocar algo que funcione".

Se pueden encontrar, dependiendo de la época, casi en cualquier punto de buceo, son más frecuentes en las Islas Cíes, Frapelo, Cabo de mar o Punta Subrido.

Fuera de sus escondites tienen otras maneras de defenderse, a veces, adoptan formas extrañas para disimular su silueta habitual o adoptar las de otras formas de vida, imitando a gorgonias, algas o morenas. Esto les ayuda a desconcertar a los posibles predadores. Otras veces se propulsan rápidamente y dejan tras de sí una nube de tinta.  

Con suerte se puede nadar con algún ejemplar grande, si se mantiene una distancia de respeto, seguirán el juego, ya que son muy curiosos. Nos observan y tantean acercándose ligeramente y respondiendo a nuestros acercamientos con pequeños retrocesos. Una señal de que nos estamos acercando demasiado es que se vuelvan de color blanquecino, lo que suele indicar que está asustado.

Pueden vivir en torno a los dos años, aunque no es lo más frecuente.

 

Aunque pueden reproducirse durante todo el año, en la ría, lo hacen fundamentalmente en primavera, para hacer coincidir el nacimiento de las larvas con los afloramientos costeros del verano y que así las larvas puedan disponer de abundancia de alimento.

La hembra pone unos 200.000 huevos, que cuelga como racimos en la parte superior de los huecos entre las rocas, y se queda cuidando de ellos hasta que eclosionan (unos cuatro meses). Poco

después muere de inanición. Su vigilancia es tan tenaz que no se mueve ni para comer durante este tiempo. Por ello, antes de la puesta se encarga de alimentarse bien, lo que, en ocasiones, incluye devorar a su compañero de cópula. Los machos por su parte, aunque se libren del canibalismo de sus parejas, morirán semanas después del apareamiento.

Su tamaño total extendidos varía entre 1 y 2 m., pero se han encontrado ejemplares de hasta 3 m.

No tienen concha, ni siquiera interna, pero les queda un pequeño vestigio en su cabeza, el estilete. Este cartílago de 5 cm. ha permitido a los investigadores datar la longevidad de los pulpos y saber la edad de cada ejemplar con precisión, ya que acumula una capa de tejido por cada día de vida del pulpo (como los anillos de un árbol). Esta ausencia total de estructuras rígidas junto a su evolucionada y efectiva musculatura le proporcionan una enorme flexibilidad, siendo capaces de pasar por lugares muy estrechos aunque su cuerpo tenga gran tamaño.

Son maestros del camuflaje por cambios de color, pero también por cambiar su textura y su forma. Durante el día los encontraremos casi siempre en las rocas (son más activos por las noches), escondidos en oquedades y rodeados de los restos de moluscos y crustáceos que se han comido. Ellos mismos hacen estas guaridas colocando piedras y  restos que hay a su alrededor. Es muy habitual, por ejemplo, encontrarlos escondidos en un agujero del que solo asoman sus ojos con una "verruga" puntiaguda en la piel que hay sobre ellos. Cuando están agazapados también es muy frecuente que sitúen un tentáculo por delante para protegerse.

En la parte inferior, escondida entre sus brazos, se encuentra la boca, con un afilado pico que le permite triturar sus presas, además tiene una saliva tóxica que produce efectos paralizantes. Son muy voraces, ya que su rápido crecimiento les demanda muchas capturas. Se alimenta de crustáceos, moluscos, peces y otros cefalópodos (en ocasiones otros pulpos).

 

Los brazos (no tentáculos), que pueden regenerar, son 8, fuertes y robustos, suponen más del 50% de la longitud de su cuerpo y poseen dos filas paralelas de ventosas. La multitud de ventosas que recorren los brazos, además de permitirle coger y manipular objetos y presas, actúan como órganos sensoriales. En el borde de éstas hay múltiples quimiorreceptores que le proporcionan información del sentido del gusto, así como mecanorreceptores para identificar estímulos táctiles, todo ello con una gran precisión. Tanto es así que, además de los ganglios cerebrales que posee en el interior de la cabeza, posee otros "mini-cerebros" accesorios para cada uno de sus brazos, que le ayudan a procesar toda esta información y coordinarla con los movimientos.

Uno de los brazos, el tercero de la derecha, es el que se adapta como órgano reproductor masculino en los machos (hectocotilo). También el par de brazos frontal es algo más corto que los demás.

En la parte media, entre el manto y los brazos, se sitúa la cabeza. Sus ojos  son grandes y sobresalen claramente con la pupila en horizontal. La horizontalidad permite que reciban más luz lateral y se protejan de la potente luz de la superficie, además de proporcionar un amplio campo de visión. El hecho de que su pupila se coloque de esta forma les ayuda también en la propiocepción, ya que pueden saber cómo está orientado su cuerpo respecto del plano horizontal del fondo, de hecho, cuando cambian su posición, giran también los ojos para mantener la pupila paralela al fondo.

Su saco/masa visceral guarda en el interior todas las vísceras y está rodeado exteriormente por una capa protectora, el manto. Entre el manto exterior y la masa visceral interior se sitúa otra capa, la cavidad paleal, donde están las branquias y unas aberturas laterales para la entrada de agua. Con los movimientos de los músculos del manto, los pulpos favorecen el paso del agua por esta capa intermedia para poder respirar.

En la parte lateral del manto, muy próximo a la cabeza también sobresale el sifón, un embudo de color amarillo que emplean para expulsar el agua, y que también le permite impulsarse rápidamente en caso de tener que huir de una amenaza.  Además de la propulsión, suele desplazarse caminando y arrastrándose con sus brazos.

Es difícil hablar de la coloración típica de un pulpo ya que varía enormemente en función del camuflaje y de su estado de ánimo. Por lo general, luce patrones de colores rojizos, rosas, marrones y ocres, aunque son habituales también los reflejos azulados y las motas amarillas en su piel cuando la "eriza". Además, ante amenazas, se vuelve completamente blanco cuando se asusta y, a menudo, en estas situaciones presenta manchas de un negro intenso rodeando los ojos.

Además de desplazarse con las ondulaciones de su "falda" dispone de un sistema de propulsión que le permite escapar rápidamente al expulsar agua a través de un sifón que asoma bajo su cabeza. Si se siente muy amenazado, al igual que otros cefalópodos, puede expulsar tinta.

Podemos encontrarlos en cualquier punto de la ría, con más frecuencia sobre fondos arenosos. Son habituales en Cabo de mar, Tofiño, Islas Cíes, A Furna, Salgueirón o en Os Zenoiros. 

El término officinalis, del latín, que aparece en el nombre científico de numerosas especies de animales, plantas y algas, hace referencia al uso en medicina y farmacia de alguna de sus partes o sustancias, como la tinta de esta especie de sepia.

Los chocos se reproducen una vez en su vida (en primavera u otoño), varios machos compiten con violencia por una hembra y el que consigue quedarse entrelaza sus tentáculos con los de ella, ambos toman un color blanquecino y todo termina rápidamente. Justo después de la fecundación la hembra realiza la puesta durante semanas. Sus huevos son como uvas de color negro que va  pegando de una en una en  algas, plantas o gorgonias,  formando racimos.  Adquieren este color porque la capa superficial contiene tinta. 

Ponen hasta 4.000, y  tardan entre 30 y  90 días en eclosionar. Las hembras mueren  después de dar a luz mientras que los machos pueden vivir algo más, aunque también mueren poco después, la vida máxima de estos animales es de unos dos años. 

Son capaces de "igualarse" a todo tipo de fondos, arena, rocas, algas... su plasticidad es tan grande y variada que además de su coloración pueden alterar la textura de su cuerpo y los dibujos que presenta. Una variante en su dibujo consiste en hacer que una mancha oscura se desplace sobre el tono más claro de su cuerpo, no es extraño que lo haga ante buceadores, con una sorprendente rapidez va moviendo una y otra vez la mancha a través de su cuerpo, como si quisiera hipnotizarnos.

Además de su dominio del camuflaje, otra característica distintiva de los chocos es su fantástica flotabilidad. Poseen una concha interna (jibión), porosa, que acumula pequeñas burbujas de aire,ayudándoles a flotar (sería un sistema equivalente a la vejiga natatoria de los peces óseos). De este modo son capaces de planear en el agua sin realizar ningún esfuerzo.

Es frecuente encontrar estas conchas blancas, ligeras y ovaladas en las orillas de algunas playas, y también es habitual que cerca estén pájaros picoteándolas, ya que suponen un gran aporte de calcio.

Además de la posición de caza y amenaza levantando los brazos centrales, otras veces los levantan y rizan todos para simular que son corales y así camuflarse, adoptan las texturas y colores del lugar en el que se encuentran o se entierran rápidamente en la arena ayudados por los brazos y la falda. Lo hacen tan bien que son casi inapreciables salvo por los ojos que quedan al descubierto.

De la cabeza salen ocho brazos , cortos y carnosos, que adquieren la misma coloración que el resto del cuerpo y se disponen extendiéndose uno al lado del otro. De éstos, los dos que están en los extremos son más aplanados y largos (y uno de ellos es el hectocotilo o pene en los machos).

También tiene dos tentáculos de color blanco, más largos, que acaban en una especie de pala y que tienen replegados salvo cuando los "lanzan" para capturar a sus presas (ya que son retráctiles).

Son depredadores voraces, las sepias siempre tienen hambre por lo que siempre que puedan capturarán presas que tengan cerca, siendo animales oportunistas. Se alimentan de pequeños crustáceos y pequeños peces que trituran fácilmente con su pico y suelen adoptar una postura típica de caza levantando los dos brazos situados en el centro. Se desplazan tanteando el terreno, especialmente los fondos de arena y los huecos entre rocas, y cuando detecta alguna posible víctima, se acerca muy lentamente, recalcula su posición y lanza los dos tentáculos que esconde entre sus brazos. En décimas de segundo ha atrapado su comida. Si respetamos su espacio y esperamos un poco, es muy probable que los chocos nos dejen asistir a su cacería.

La cabeza se mueve de forma independiente y mantiene la misma coloración que el resto del cuerpo. En ella se sitúan los ojos, que tienen una curiosa pupila en forma de W. Parece que esta disposición es especialmente útil para protegerse de la entrada directa de luz de la superficie y ayuda a disimular donde se sitúan los ojos. La visión de los chocos, como en todos los cefalópodos, está muy desarrollada y es altamente eficaz.

El dibujo estándar que muestran consiste en múltiples líneas blancas, finas y quebradizas, sobre un fondo pardo oscuro. Cuando este dibujo está bien marcado se parece al de una cebra, y es el que suelen mostrar los machos adultos en época de freza. Por su parte, las hembras en freza suelen mostrar dibujos y tonos más uniformes, con moteados oscuros.

Su saco/masa visceral es oblongo y está recorrido a lo largo por una "falda" continua que ondula para desplazarse y que le ayuda a estabilizarse. Esta falda, en realidad, son dos aletas laterales que se extienden por todo el borde del cuerpo hasta fusionarse en la parte posterior.

La parte ventral es de color blanco y la dorsal presenta dibujos y líneas en diferentes tonos que van cambiando rápidamente a su antojo de múltiples maneras. Los dibujos pueden cambiar para camuflarse, para aparearse, para amenazar o en función de cambios en el estado de ánimo. Al igual que el pulpo es un maestro en los cambios de color, textura y posición de su cuerpo, incluso se conoce una especie, la sepia latimanus, abundante en Indonesia, que hipnotiza a sus presas con los cambios de color de su cuerpo para desconcertarlas y atraparlas.

(minuto 4:22)

Sepiola atlantica
Loligo vulgaris
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Otro de los cefalópodos más conocidos es el calamar, aunque su afición a nadar lejos del fondo y a elegir momentos de crepúsculo para cazar hace que sean difíciles de encontrar. Se observan con más facilidad sus puestas de huevos, habitualmente abandonadas a su suerte colgando boca abajo en las oquedades entre las rocas o los recovecos de los pecios.

Pequeño cefalópodo, de apenas entre 2 y 5 cm de largo, con el cuerpo redondeado. También se le conoce como calamar cola de mocho o calamar rabicorto.

Recuerda a un choco en pequeño, pero las finas y pequeñas aletas laterales no rodean todo el cuerpo, y tampoco tiene la cabeza bien diferenciada, sino que el manto se extiende de forma continua hasta los brazos.

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Su color tiende a ser uniforme con pequeños moteados, pero varía mucho, desde tonos blancuzcos a púrpuras, adquiriendo muchas veces tonalidades rosas y rojizas. Son muy voraces y buenos cazadores, alimentándose de peces, crustáceos y otros cefalópodos.

El vestigio de la concha típica de molusco se ha transformado en una pluma plasticosa y estrecha en su interior.

Pueden aparecer en las Islas Cíes, Castros de Barra o A Furna. Quizás tengamos más probabilidades en inmersiones de tarde.

Su cuerpo tiene forma alargada, de torpedo, y llega a medir hasta 40 cm, lo que junto a las adaptaciones especiales de estos moluscos a la natación los convierte en los invertebrados más veloces (alcanzan los 40 km/h). A esto contribuyen también sus dos aletas triangulares, situadas a cada lado del cuerpo en la parte posterior.

Al igual que los chocos disponen de 8 brazos y dos tentáculos, pero éstos no son retráctiles. El brazo situado más a la izquierda es el hectocotilo de los machos.

Es muy habitual que expulsen tinta si se sienten amenazados.

Al igual que sus parientes puede hacer variar la coloración de su cuerpo, haciéndola más oscura o más blanquecina, según el entorno, para camuflarse, generalmente en la arena.

 

Son más frecuentes en la costa norte, en puntos como Cala do rei o Areamilla, aunque también es posible verlo en las Islas Cíes. Tendremos más probabilidades de encontrarlos en inmersiones nocturnas, buscando en fondos arenosos.

Con 8 brazos y 2 tentáculos. Destacan sus grandes ojos en proporción a su cuerpo.

La parte ventral es blanquecina y la dorsal de color ocre claro, suele presentar pequeñas motas en diferentes tonos marrones. En la cavidad branquial que se abre próxima a los ojos puede almacenar bacterias luminiscentes.

Asustadizo, lo habitual es encontrarlo en los fondos de arena, donde se apresura a enterrarse para esconderse ante cualquier atisbo de peligro, dejando solamente sus grandes ojos al descubierto.

 

Algunas de las características especiales de los cefalópodos :

- Pueden nadar por PROPULSIÓN A CHORRO: inhalan el agua por las aberturas que poseen alrededor del sifón y llenan de agua la cavidad del manto, que se dilata notablemente. Luego contraen rápidamente los músculos para expulsar de golpe el agua, generando un potente chorro que les impulsa en sentido contrario. Cuanto más desarrollada esté la musculatura mayor será la potencia de propulsión. Además, como el sifón es flexible pueden orientarlo para desplazarse en diferentes direcciones.

Otro uso del sifón lo realiza la hembra del pulpo cuando cuida la puesta de huevos. Por lo general se parapeta tras una barrera de piedras y conchas que forman un muro y apenas se la puede ver. Pero si nos acercamos a algún pequeño agujero para mirar al interior de la guarida, soltará agua a chorro hacia nosotros para ahuyentarnos.

- Disponen de una BOLSA DE TINTA: poseen una glándula interna que la genera y que tiene su salida por el ano, próximo a la abertura que rodea los sifones, de forma que para dispersar más eficazmente la nube de tinta expulsan agua por el sifón de manera simultánea. La emplean básicamente para librarse de depredadores aprovechando la confusión para escapar, pero también tiene efectos  tóxicos capaces de irritar la vista y el olfato de los atacantes (puede afectar también en los ojos del ser humano). Además, en el caso de los chocos, la emplean para recubrir sus huevos con una fina capa negra que los camufle y proteja de posibles depredadores, ya que a diferencia de los pulpos no se quedan a cuidar sus puestas.

La tinta no es más que melanina en altas concentraciones, de hecho si las concentraciones son bajas adquiere un color rojizo. Los cefalópodos que viven a grandes profundidades no disponen de este mecanismo, ya que no es útil ante la falta de luz.

- Adaptan uno de sus brazos como órgano sexual masculino, HECTOCOTILO , de manera que la parte final de este brazo tiene una forma más aplanada y posee la salida del conducto que transporta el esperma. En el caso de los chocos es el brazo situado más a la izquierda, y en los pulpos, casi siempre el tercero por la derecha. En estos últimos el hectocotilo tiene un aspecto apuntado, se cree que lo usa para retirar restos del esperma de pulpos que hayan podido dejarlo previamente y así depositar exclusivamente el suyo, aunque es habitual que los pulpos tengan paternidad múltiple.

- Una de sus estructuras más complejas y especiales es la PIEL . La parte externa del cuerpo de los cefalópodos tiene muchísimas células saco con pigmentos, los cromatóforos, un pulpo adulto puede tener millones en su piel y pueden formar hasta 5 colores que combinar : amarillo, naranja, rojo, azul y negro, responsables de los múltiples y drásticos cambios de color en milisegundos. Esto lo consiguen a través de contracciones musculares que "deforman" estas células haciendo variar el color que reflejan. Cuando expanden (abren) un tipo de cromatóforo su color se hace visible, mientras que deja de serlo si lo contrae (cierra). Como las variaciones de color dependen de la musculatura, y ésta en los cefalópodos está muy desarrollada, se realizan con extraordinaria rapidez.

Los cambios de color les permiten comunicarse, expresar su estado de ánimo o camuflarse. Son capaces de percibir las características del lugar en el que se encuentran para mimetizarlas a través del color y la textura, e incluso la forma o posición de su cuerpo. Esta plasticidad responde a las múltiples capas en su piel : capa externa con pigmento - tejido conjuntivo - 3 capas musculares - otra capa conjuntiva, cuya acción conjunta da estos asombrosos resultados.

- Por otra parte, múltiples estudios sobre su sentido de la VISTA sugieren que los cefalópodos perciben en blanco y negro, ya que en sus ojos solo poseen células que captan estos espectros y carecen de las células especializadas en percibir los colores que tenemos nosotros. Entonces ¿cómo es posible que imiten tal variedad de colores si no los ven?. Un estudio realizado por astrofísicos de la universidad de Berkeley podría darnos la respuesta. Parece que, al menos en los pulpos, estos increíbles animales han sido capaces de "percibir colores" viendo en blanco y negro. La clave está en su curiosa pupila horizontal, que se curva ligeramente en forma de U, ésta les permite aprovecharse de un efecto llamado "aberración cromática". Cuando un pulpo mira un objeto, su pupila curvada, en lugar de reunir todos los rayos de luz en el mismo punto (lo que permite tener una imagen nítida), los descompone en diferentes puntos (como cuando se forma un arco iris) y percibe así los colores. Eso sí, a costa de empeorar notablemente la nitidez de la imagen, lo cual tampoco es un problema teniendo en cuenta sus desarrollados sentidos del tacto y quimiorreceptores.

- Poseen una gran INTELIGENCIA. Pulpos y chocos son considerados los invertebrados más inteligentes, con un desarrollo intelectual comparable al de algunos mamíferos como delfines o chimpancés. Son capaces de aprender y memorizar para resolver problemas por sí mismos o por imitación (en el caso de los pulpos), y emplean herramientas, especialmente para protegerse.

Parece, incluso, que los pulpos se "aburren" en situaciones de cautividad, y son muchos los acuarios que les dan puzzles y rompecabezas para estimularlos. Los cefalópodos son animales muy activos y curiosos, investigan y aprenden constantemente interactuando con su medio, y esto, no lo tienen en un acuario. Esta inteligencia resulta especialmente llamativa si tenemos en cuenta que no existe enseñanza entre generaciones y que su longevidad es muy corta.

diapositivas  de  CEFALÓPODos
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Nos gustaría hacer una mención especial al PROYECTO CEFAPARQUES, que, tras años de interesantes estudios sobre los tres cefalópodos más importantes de la ría (pulpo, choco y calamar), han delimitado varias zonas del Parque de las Islas Cíes como áreas de gran interés para establecer reservas marinas protegidas, demostrando su importancia y los enormes beneficios que reportaría, no sólo para la salud de estas poblaciones de cefalópodos (sobreexplotados por su interés comercial) sino para toda la biodiversidad marina del Parque y, por extensión, de la ría.

Dejamos el enlace del documental UN ESPECTADOR VULNERABLE , que recoge parte de las maravillosas imágenes que resultaron de este estudio y explica el proyecto cefaparques. 

 

GASTERÓPODOS sin concha

Aplysia punctata
Felimare villafranca
Aeolidia filomenae
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Junto con los nudibranquios, las liebres conforman los grupos más conocidos de opistobranquios. La más habitual en la ría es la liebre moteada, entre 6 y 14 cm de largo.

 

De color marrón (los ejemplares jóvenes tienen tonos más claros y rojizos), el borde de los lóbulos laterales presenta un fino ribete blanco y tienen pequeños puntos blancos salpicados por todo el cuerpo y bordeados por líneas oscuras

De su cuerpo carnoso salen cuatro tentáculos, dos alrededor de la boca y otros dos más largos y enrollados sobre la cabeza (los rinóforos) que por su aspecto les dan el nombre de liebres, todos ellos son órganos sensoriales.

liebre de mar aplysia punctata

La zona de la cola se estrecha y a lo largo del cuerpo poseen dos prolongaciones extensas del manto a modo de "alas" (parapodios) que están replegadas. A diferencia de otras especies de liebres no las pueden extender para nadar, por ello, poseen otros mecanismos de defensa y cuando se les molesta expulsan una sustancia tóxica de color violeta.

Además, estas extensiones recubren las branquias y les permiten canalizar el agua hacia ellas para facilitar la respiración.

El borde de estos parapodios puede presentar una franja de color rosáceo, blanquecino o marrón oscuro, incluso los tres tonos a la vez.

En las liebres la concha está muy reducida. Cuando nacen presentan un vestigio que, a medida que se desarrollan es reabsorbido por el manto, quedando finalmente"enterrado" en la parte dorsal de su cuerpo. 

Viven en aguas poco profundas para alimentarse de algas que raspan con la rádula y, según el tipo de algas que consuman, su coloración puede variar desde tonos más verdosos a marrones.

Son hermafroditas e incluso pueden encontrarse cadenas de liebres apareándose, donde cada liebre actúa como macho con la que tiene delante y como hembra con la de atrás.

Ponen miles de huevos en largas tiras enrolladas parecidas a finos cordones que pueden ser de color rosáceo o anaranjado.

Abundantes durante la primavera en puntos poco profundos como A Furna, Salgueirón o Cala do rei.

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La Aplysia fasciata o liebre negra, es otra especie de mayor tamaño, que puede alcanzar los 40 cm, siendo el opistobranquio más grande de Europa. 

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De color marrón oscuro o negro con el ribete de los lóbulos pectorales rosáceo. Nada moviendo los lóbulos laterales como si fuesen alas e impulsando la cabeza hacia delante.

Hasta el 2017 se encontraban ejemplares enormes en las Isla Cíes (en los últimos años no los hemos vuelto a ver).

Son pequeños, muy pequeños,  opistobranquios , suelen medir 1 cm o menos, aunque hay ejemplares que alcanzan varios, y no tienen concha. Este hecho es muy importante, ya que, al no disponer de una estructura dura que favorezca el paso del agua, han desarrollado unas branquias especiales en el dorso para poder respirar. De ahí su nombre, nudibranquios significa "branquias al desnudo".

Estas branquias pueden aparecer como múltiples prolongaciones en el dorso de su cuerpo : ceratas o ceras (cladobranchia), o bien como un anillo retráctil de pequeños tentáculos que rodea el ano (doridina).

CLADOBRANCHIA
DORIDINA

Por lo general, los doridina en la cabeza  tienen un par de rinóforos (unos filamentos sensoriales para el olfato), mientras que los cladobranchia disponen de los rinóforos y otro par de tentáculos móviles (o varios pares), también sensoriales, para reconocer el terreno. Los ojos, cuando los tienen,  se sitúan cerca de la base de los rinóforos.

Los avances en genética han permitido dar un nuevo enfoque al estudio y la taxonomía de los animales en general y algunos grupos, como los nudibranquios, están en constante cambio tanto a nivel de su clasificación como en la nomenclatura científica. Existen numerosos subtipos de nudibranquios en los dos grupos mencionados, dentro de los cladobranchia, por ejemplo destacan los tritoniáceos, como las típicas tritonias que encontramos en las gorgonias, o los armináceos como la Antiopella cristata.

Tritonia nilsodhneri P8100030b.JPG
Antiopella cristata P3170059b.JPG

      Tritonia nilsodhneri - TRITONIÁCEOS                                       Antiopella cristata ARMINÁCEOS

La posesión de una concha protectora y el enrollamiento del cuerpo en ella es un factor clave en el éxito biológico de los gasterópodos (aproximadamente el 75% de ellos la tienen) ¿por qué hacerla desaparecer? Su fabricación supone un gran coste energético y podría ser una ventaja ahorrárselo y disponer de esa energía para la locomoción si se dispone de otros mecanismos de defensa.

Y así lo han hecho los nudibranquios, los doridina muchas veces disponen de sustancias tóxicas que incorporan al moco que segregan en su manto, lo que actúa como un eficaz repelente.

Por su parte, los cladobranchia han ido aun más allá. Al alimentarse de cnidarios son capaces de ingerir sus células urticantes (no se sabe muy bien cómo consiguen que no se disparen, probablemente su moco lo impida) y, a través del tubo digestivo los transportan hasta las ceratas dorsales, donde pasan a formar parte de su cuerpo y de su sistema defensivo. 

La defensa de los nudibranquios es tan efectiva que apenas tienen depredadores, su mayor enemigo son los cambios de temperatura del agua, aunque su esperanza de vida es corta, aproximadamente de un año.

El colorido de estos pequeños animales es asombroso y muy variado, lo que, junto a la dificultad de encontrarlos debido a su pequeño tamaño, los convierte en el objetivo de muchos buceadores y fotógrafos submarinos.  En ocasiones, su coloración les permite mimetizarse perfectamente con el entorno, pero la mayoría de las veces los llamativos colores se relacionan con su toxicidad, ya que es una señal de advertencia (aposematismo).

Limacia clavigera nudibranquio
Edmundsella pedata nudibranquio

Son carnívoros, comen cnidarios y briozoos, aunque en ocasiones también algas, esponjas y ascidias, e, incluso, llegan a comerse los huevos de otros nudibranquios. Su reproducción también es llamativa. Son hermafroditas y durante la cópula actúan simultáneamente como machos y hembras, quedando así los dos ejemplares "embarazados". Una gran estrategia de perpetuación de la especie. Y son ovíparos, e incluso sus puestas (en las que se agrupan miles de huevos en "cintas"que adhieren al sustrato) son de gran belleza. Adquieren caprichosas formas similares a flores que pueden ser de diferentes colores.

huevos nudibranquio
nudibranquios puesta
FOTO DE JAVI "CALVO"

En la Ría podemos encontrar una amplia variedad. Mostramos algunos en las diapositivas que os dejamos más abajo. Si quieres ver más fotos y conocer los tipos de nudibranquios más habituales de la Ría visita nuestra sección en galería dedicada a ellos : 

Para más información recomendamos estas completas páginas, perfectamente ilustradas: 

Pueden aparecer en cualquier punto de buceo, siendo especialmente frecuentes en las Islas Cíes, el pecio Ivy, A furna, Cala do rei o A Borneira.

diapositivas  de  nudibranquios
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GASTERÓPODOS con concha

Calliostoma zizyphinum
Phorcus lineatus
Gibbula umbilicalis
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Los bígaros o caramuxos, los trompos y las peonzas de mar son gasterópodos también habituales en la zona intermareal. Se pueden observar muchos tipos de ellos en las charcas que quedan entre las rocas cuando baja la marea, y también durante las inmersiones y haciendo snorkel. 

El trompo presenta una concha helicoidal muy vistosa, en su cono achatado aparecen tonos naranjas, verdes, rojizos y ocres, incluso, a veces, azules y morados, que se disponen en franjas siguiendo la línea helicoidal.

Se alimenta de las algas sobre las que se encuentra y puede alcanzar más de 3 cm de alto.

caracol de mar caramuxo trompo Callyostoma zizyphinum

Su concha está limpia y brillante, es raro que se asienten allí formas de vida epibiontes  (que viven sobre otras). El trompo se preocupa de extender su cuerpo todo lo que puede para limpiar con la rádula de su boca cualquier briozoo o esponja que trate de instalarse allí.

 

Una curiosidad de estos gasterópodos es su forma de moverse. Los potentes músculos de su pie generan "ondas" de contracción de delante a atrás (y viceversa), haciendo que el movimiento de un área "tire" de la siguiente y así sucesivamente para avanzar, de forma parecida a como lo haría un gusano. Pero, además,  el lado derecho y el izquierdo del pie se alternan para realizar los movimiento, dando la impresión de un "caminar bípedo".

A diferencia de otros caracoles de mar son más bundantes en puntos poco profundos que en la zona intermareal. Podremos encontrarlos en A Furna, Salgueirón o las Islas Cíes, especialmente sobre algas pardas y rojas.

Los caramuxos son abundantes y conocidos. Su concha mide entre 2 y 3 cm. de alto y da 5 o 6 vueltas, siendo las últimas más anchas y con un dibujo en zigzag oscuro sobre un ocre o marrón claro de fondo. Las primeras vueltas del ápice suelen ser más claras y con un color uniforme. 

Se alimenta de las algas microscópicas que encuentra en la zona intermareal. Está perfectamente adaptado a este ambiente y es capaz de resistir mucho tiempo en "seca" hasta que la marea sube de nuevo. Esto lo consigue gracias al opérculo, una pequeña tapa que cierra el agujero de su concha herméticamente y que le permite mantener la humedad en su interior.

Monodonta lineata P4110033.JPG

El cuerpo es de color verdoso, con un pie fuerte que le permite reptar por la superficie de las rocas. En la cabeza sobresalen dos tentáculos muy finos, que alternan líneas claras y oscuras. Además, alrededor del pie, dispone de seis tentáculos más, de menor tamaño, que actúan como sensores químicos.

Los podemos ver en cualquier playa, habrá que buscar entre las rocas o bajo piedras. En ocasiones pueden formar grandes agrupaciones.

caramuxo caracol de mar phorcus lineatus

Las peonzas conviven con los caramuxos en la franja intermareal y no es raro encontrarlos juntos en las charcas. También son muy   abundantes y podemos encontrar diferentes especies, todas bastante similares entre sí. De pequeño tamaño, menos de 2 cm. de alto y algo más de ancho.

Su concha presenta tonos vivos, sobre un fondo ocre o verdoso se dibujan líneas anchas y oblicuas de color morado. En las primeras vueltas el color se vuelve más uniforme y anaranjado y, justo en el ápice, se aprecia el ombligo bien marcado (de ahí el apellido científico de umbilicalis).

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Se alimenta rayendo las algas microscópicas que se adhieren en la superficie de las rocas u otras estructuras, como las conchas de los mejillones.

De su cabeza también parten dos largos tentáculos con franjas oscuras alternas y, junto a la base de estos, se sitúan los ojos.

Gibbula magus P4110207 rec.JPG

Al igual que los caramujos abundan en las charcas entre rocas que se forman en las playas al bajar la marea.

A VUELTAS CON LA CASA

La concha helicoidal es uno de los hitos más importantes que han alcanzado los gasterópodos. Es un proceso muy costoso, ya que requiere la torsión de la concha y la masa visceral, lo que, a su vez, modifica la disposición de los órganos internos.

Entonces, ¿por qué llevar a cabo una estrategia tanto gasto energético? Ademas de la obvia protección que les proporciona de adultos, parece que durante el desarrollo larvario ya lo emplean como una eficaz medida de defensa. Las larvas de estos gasterópodos realizan, en cuestión de minutos, la torsión de concha y cuerpo en 90º y en cuanto perciben un estímulo externo, se esconden en la concha y se hunden hasta el fondo para defenderse de los ataques.

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Haliotis tuberculata
Nassarius reticulata
Nucella lapillus
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Gasterópodo con la concha helicoidal, aunque amplia y aplanada en forma de óvalo, para facilitar la sujeción. Es uno de esos casos en los que la última vuelta de la concha (la que ocupa la parte inferior) es tan ancha que eclipsa a las demás, notablemente reducidas, dando la apariencia de concha lisa.

Mide unos 8 - 10 cm y ,aunque la concha suele cubrirse con briozoos y otros pequeños animales, tiene un color entre gris y rojizo. Lo más característico es que presenta unos pequeños agujeros (de los cuales, sólo los 5 primeros están abiertos, los más grandes) que se extienden en una hilera longitudinal a lo largo de un borde de su concha. Estos permiten la entrada y el desalojo del agua de su interior para permitir el intercambio gaseoso de la respiración y evitar que se acumulen los residuos en el interior de su concha.

Al igual que los caramuxos y peonzas, podemos encontrarlos en la zona intermareal, aunque se distinguirá de éstos fácilmente por su forma más alargada. Puede superar los 3 cm de largo.

En su concha, la última vuelta es notablemente más ancha que las demás y suele presentar ligeros surcos paralelos por toda su superficie.

También es frecuente que otras formas de vida se adhieran a la concha. Pequeñas bellotas de mar y algas, suelen aparecer sobre ellos.

El color es muy variable, aunque suele ser bastante uniforme, generalmente blancuzco o gris, pero puede adquirir tonos amarillentos o marrones. En algunos ejemplares pueden aparecer líneas finas más oscuras que dibujan estampados a cuadros sobre el fondo claro.

 

haliotistuberculataoreja de mar
perro caracol de mar nucella lapllus
oreja de mar haliotis

El perro  o corniño es carnívoro y muy voraz. Es capaz de perforar las conchas de bivalvos y percebes para acceder a su cuerpo blando y alimentarse de ellos.  Tiene una rádula muy potente que, junto con líquidos ácidos que segrega, le permite horadar las superficies duras. Una vez hecho el agujero, segrega otros fluidos para descomponer los cuerpos blandos y poder succionarlos con su trompa.

Por otro lado, cuando le toca a él ser comido, sus depredadores principales son los pequeños pájaros costeros y los cangrejos.

Vive a poca profundidad, fijándose fuertemente a las rocas con su enorme pie, donde reptará lentamente para roer con su rádula las algas adheridas. Durante el día tendremos que buscarlos escondidos en grietas y oquedades, ya que son de hábitos nocturnos.

Pueden encontrarse en las Isla Cíes, especialmente en Fornos, pero también en otros puntos rocosos de poca profundidad como A Furna o Cala do rei.

Su cuerpo, que alterna manchas de color verde oscuro, marrones y ocres, es carnoso, con una textura casi espinosa y se expande bajo la concha sobresaliendo por todo su perímetro.

Cuando no se esconde, podemos ver los múltiples tentáculos sensoriales que salen del borde del pie asomarse bajo la concha e, incluso, saliendo por los agujeros que tiene en la parte superior.

Además en la cabeza tiene dos pares de prolongaciones más, dos tentáculos sensoriales que pueden alargarse varios centímetros para ir "palpando" y percibiendo la superficie y un par de ojos, bien definidos, que se sitúan en el extremo de dos lóbulos blandos.

Un gasterópodo habitual de nuestras costas que se caracteriza por su concha apuntada en espiral con un marcado relieve de retícula, que a veces puede estar oculto por la arena que llevan sobre ellos o por los pequeños hidrozoos que "crecen" sobre la concha.

Puede alcanzar un tamaño relativamente grande, hasta 3 o 4 cm y su concha va de tonos grisáceos a marrones pasando por rosas y rojizos.

De la cabeza asoman una larga trompa, la probóscide, y un par de tentáculos sensoriales que incorporan unos rudimentarios ojos en la base (pequeño punto negro).

El pie con el que reptan se extiende bastante dejando ver los tonos ocres con pequeños puntos de un blanco brillante.

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Son animales, por lo general, carroñeros y bastante veloces. Van inspeccionando los rastros de animales muertos en su entorno con su probóscide hasta encontrar su objetivo y darse un festín, lo que incluye, en ocasiones, ser el compañero de mesa de algún depredador generoso. 

Generalmente las podemos encontrar en la arena, donde pueden camuflarse rápidamente enterrándose. No es extraño observar un montón de probóscides que salen de la arena como pequeños "brotes", bajo esa capa superficial se esconden estas margaritas.

Nassarius reticulata  margarita de mar

Es frecuente encontrarlas en grandes concentraciones sobre pequeñas rocas aisladas en medio de la arena, probablemente apareándose.

Podemos verlas en las charcas de la playa cuando baja la marea, ya que son habituales de la intermareal. También en las inmersiones, sobre todo en las de poca profundidad como Punta Subrido, Fornos, A Furna o Cala do rei.

No es raro encontrarlos junto a sus puestas, que consisten en agrupaciones numerosas de grandes huevos anaranjados. Aunque solo un pequeño porcentaje sobrevivirá, los que lo consigan, nacerán ya preparados para iniciar su  vida sobre las rocas

 

Abundantes en el intermareal, sobre todo en zonas donde también haya mejillones y bellotas de mar.

perro caracol de mar nucella lapillus
Trivia monacha P7280156b.JPG
Trivia monacha
Simnia spelta
Melanella alba
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Debe prestarse mucha atención para encontrarlas, ya que apenas miden entre 1 y 2 cm. Su concha ovalada, muy calcificada, se curva formando una bolsa y dándole el típico aspecto de grano de café. Su superficie brilla, debido a que está muy pulida, y presenta muchas estrías transversales. Sobre el color rosáceo de fondo destacan algunas manchas oscuras dispersas de tonos marrones.

Cuando hablamos de los cnidarios ya la mencionamos. A este curioso gasterópodo lo encontraremos, si buscamos con paciencia, entre las delicadas ramas de las gorgonias. De pequeño tamaño, apenas entre 1 y 2 cm., y con una concha globosa y ovalada. Esta concha varía entre el blanco y el rosa pálido y está parcial o totalmente cubierta por el manto, que desdobla hacia arriba para envolver su cuerpo.

Con su translúcida y fina concha blanca, estrecha y muy apuntada, resulta inconfundible. Este pequeño caracol de mar, que apenas supera el centímetro de largo, suele encontrarse en bajos rocosos o fondos de arena gruesa y maerl.

La concha en espiral gira más de 15 veces y permite entrever parte del cuerpo que aloja en su interior.

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Simnia spelta molusco concha gorgonia
Melanella alba PA220032c --.JPG

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GALERÍA

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De su cuerpo, también blanco translúcido, sobresalen dos tentáculos con el extremo amarillo. Junto a la base de estos tentáculos encontramos los ojos, dos pequeños puntos negros que pueden apreciarse, incluso, a través de la concha. En la parte delantera del pie luce otras dos líneas amarillas que, a veces se unen formando una V.

Pese a depredar los pólipos y el tejido conectivo de la gorgonia, como su consumo no es excesivo, no la mata, y ésta puede regenerarse.

Las encontraremos allí donde haya gorgonias, de manera que está presente prácticamente en cualquier punto de buceo. Algunos buenos lugares para buscarlas podrían ser Os Zenoiros, Frapelo, Cabo de mar o Muxieiro.

En Galicia se ha constatado en 2010 la existencia de otras especies de ovúlidos cuya presencia se creía reducida a otros puntos de aguas más cálidas. Son la Pseudosimnia carnea (vive en manos de muerto y dedos de mar rojos), la Simnia aperta (en dedos de mar rojos) y la Simnia nicaeensis (sobre gorgonias blancas). Y desde 2014 hay que añadir también la Simnia jacintoi :

https://gemmgalicia.wordpress.com/2014/05/25/simnia-jacintoi/

Sus colores dependen de aquello de lo que se alimenten y, tratándose de gorgonias, éstos combinan el blanco (pólipos) y los rosas y morados intensos (ramas).

En la parte inferior tienen el pie, con el que repta sobre las ramas. En la cabeza asoman un par de ojos , una probóscide y un par de tentáculos.

Al igual que la porcelanita, se encuentra en lugares poco profundos donde pueda disponer cerca de esponjas o ascidias.

Pero normalmente no se ve esta concha, ya que está recubierta por el manto del animal. Su cuerpo blando es de color grisáceo con pintas anaranjadas en el manto, y semitransparente con estrías blancas en el pie, con el que se desplaza. 

De la cabeza asoman un largo sifón y un par de tentáculos sensoriales que incorporan los ojos en la base, todos ellos de color amarillento.

Este pequeño gasterópodo se alimenta de esponjas y ascidias, así que lo encontraremos "ramoneando" con su rádula en esas superficies.

Suele habitar puntos poco profundos, podemos verlas en las Islas Cíes, A Furna, Frapelo o Cala do rei

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Otra especie de porcelana que también podemos encontrar es la porcelana blanca o Trivia arctica. Muy similar a la anterior, se diferencian en que ésta es algo más pequeña todavía, no supera el centímetro de largo, y en que su concha no presenta las manchas oscuras, es blanca con las estrías ligeramente grises o rosadas. La forma más sencilla de distinguirlas es observar el pie, ya que en la monacha es transparente con estrías blancas y en la arctica es naranja con algún punto blanco

Aunque podemos encontrarlos solos, son parásitos de algunas especies de pepinos de mar, especialmente de pepinos con tentáculos que viven en fondos de arena (Neopentadactyla mixta). Se fija bajo su corona de tentáculos e introduce su trompa (que puede desplegar alcanzando una longitud de seis veces su cuerpo) en el pepino para absorber sus líquidos internos.

La familia de caracoles marinos a los que pertenece la torre blanca son todos parásitos, sobre todo de equinodermos, entre los que suelen elegir a los pepinos y los erizos de mar.

Además de buscarlos en los fondos de arena con pepinos, pueden aparecer en solitario en puntos  como Faro Verde en Cabo de Mar, A Borneira, Muxieiro o Punta Pereiras.

Patella sp.
Patella pellucida
Siphonaria pectinata
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Las lapas, a diferencia de la mayoría de los gasterópodos ha perdido la forma helicoidal de la concha (origen de la concha actual) para adquirir otra en forma de gorro que le permite fijarse mejor en las rocas de zonas batidas en las que vive. Al disponer de una concha completamente abierta por la parte inferior dispone de más superficie de agarre con su pie. 

Son residentes habituales del intermareal, por lo que podemos encontrarlas en muchas playas.

No suelen medir más de 4 o 5 cm de diámetro y en su concha cónica presentan diferentes dibujos, acompañados de estrías que van desde el punto más estrecho al borde de la concha. Generalmente los dibujos presentan un estampado de líneas transversales que alternan colores claros y oscuros, con la punta de la concha en otro color más amarillento.

lapa molusco

Casi todas comienzan su vida como machos y, posteriormente, algunos se convierten en hembras.

 

Aunque no lo parezca, bajo esa concha gorro hay una masa viscosa con cabeza y ojos, siendo bastante parecida a un caracol.

Patella ulyssiponensis ,PA180649.jpg

Por lo general son animales muy sedentarios, pero algunas especies de lapas aprovechan los cambios de marea para salir de "excursión" en busca de alimento y después regresan al mismo lugar en el que estaban. Es posible que consigan esta orientación siguiendo de vuelta el rastro mucoso que dejan al desplazarse. Incluso existe una especie en el Pacífico (Lottia gigantea) que usa este rastro como trampa pegajosa para que se adhieran las algas que luego comerá.

Al ocupar siempre el mismo sitio de la roca, acaban formando una pequeña horadación en ella, lo que le ayuda a anclarse resistiendo las olas.

Para verlas basta con acercarse a alguna playa y buscar en las rocas que quedan al descubierto durante la bajamar. En ocasiones se congregan en grandes grupos, compartiendo charcas con tomates de mar, cangrejos  y caramuxos. Si nos fijamos, nos daremos cuenta de que cada una tiene su particular y único dibujo.

Para encontrar esta vistosa lapa debemos sumergirnos un poco más, ya que acostumbra a vivir sobre las algas pardas, especialmente sobre las grandes laminarias, aunque pueden aparecer también sobre las algas látigo y los fucus. Así que las encontraremos, sobre todo, entre los 5 y 20 m de profundidad.

Apenas superan los 2 cm.  Su concha presenta diferentes tonos marrones, dispuestos como franjas concéntricas, en los que destacan las características rayas azules, una serie de líneas (entre 2 y 15) discontinuas, muy próximas entre sí por un extremo, que van separándose a medida que discurren longitudinalmente.

 

Estas líneas están más marcadas en los ejemplares jóvenes y van desapareciendo en los adultos.

Patina pellucida lapa rayas azules

Cuando se fijan en los talos (tallos) o en las láminas de las algas pardas pueden horadarlas, creando agujeros característicos que hacen que estas algas sean más vulnerables a los temporales.

La concha es translúcida y permite ver en parte el cuerpo de la lapa que está en el interior.

Se alimentan tanto de las algas sobre las que se asientan como de la fina capa de microalgas que se extiende sobre ellas.

Aunque es difícil poder ver el cuerpo carnoso que esconden bajo la concha, ya que lo habitual es que se aferren con fuerza a las algas, su cuerpo es de color crema claro y poseen tentáculos cortos en la parte de la cabeza.

Las podemos encontrar buscando en las laminarias. Habrá que prestar atención al talo y las láminas. Lugares como Cala do rei, Areamilla o Salgueirón, donde podemos encontrar laminarias ochroleucas, son buenos para buscarlas.

Patina pellucida P2080025.JPG

Abundante en las charcas de intermareal de las playas. Este molusco con aspecto de lapa en realidad no lo es. Los sifonaria o falsas lapas respiran aire, lo que les coloca a medio camino con los caracoles terrestres.

Reptan sobre las rocas en busca de algas pequeñas adheridas en su superficie, ya que es de lo que se alimentan. Al igual que las lapas verdaderas, pueden seguir su rastro para volver a la huella que dejan sobre las rocas.

 

Su concha es ovalada y cónica, con un cinturón externo de rayas oscuras y claras que se alternan y una parte central más clara que, en ocasiones, puede presentar también manchas más oscuras.

Siphonaria pectinata lapa lisa
Siphonaria pectinata Lapa lisa

El cuerpo, en cambio, tiene un color más oscuro, con pequeñas motas claras dispersas, y se va aclarando en la zona ventral. Consiste en una masa sin tentáculos ni trompas que sobresalgan.

Lo habitual es encontrarlas en cantidades numerosas y con diferentes tamaños en una misma charca, junto a lapas, caramuxos y peonzas.

Siphonaria pectinata P4110189.JPG
 
diapositivas  de  caraCOLES DE MAR
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BIVALVOS

Es el bivalvo más emblemático de Galicia y abunda en la ría.

Vive fijado a las rocas, filtrando sin descanso el agua para obtener alimento, se estima que es capaz de filtrar hasta 50 litros de agua en una hora.

Sus conchas tienen forma lobulada y son de color oscuro, desde el negro azulado hasta tonos marrones. Miden entre 5 y 12 cm. de largo y presentan unas lineas curvas paralelas que, al igual que sucede con los anillos de los troncos de los árboles, reflejan las líneas de crecimiento.

mejillón mytilus galloprovincialis

Otro bivalvo clásico de la ría. A diferencia del mejillón, el croque vive enterrado en la arena o el fango (al igual que las almejas y navajas). Para ello emplea su potente pie excavando en el fondo y deja solamente la parte opuesta, donde se encuentran los sifones, al descubierto, así filtra las sustancias del agua sin ser visto.

Se concentran en orillas y zonas de poca profundidad (hasta los 10 m), en ocasiones formando grandes densidades de individuos, y son capaces de crecer muy rápidamente y de soportar condiciones extremas.

Mytilus galloprovincialis
Cerastoderma edule
Ruditapes decussatus
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diapositivas  de  almejas
croque berberecho cerastoderma edule

Viven en fondos de arena o fango intermareales, enterrándose hasta los 15 cm, que le permiten aguantar la bajada de la marea. Es en estas zonas donde se realiza su cultivo, "sembrando" ejemplares juveniles que se cuidarán (limpiando y oxigenando la zona de cultivo) hasta que estén aptos para su recogida.

Con los berberechos se realizan prácticas similares, aunque en zonas con algo más de calado.

Tiene un tamaño pequeño, en torno a los 2-4 cm y su concha es redondeada y abombada, con los radios marcados en surcos.

Aunque el color puede variar mucho, suele ser blancuzco, con franjas más oscuras en la parte más ancha.

 

Sus mayores enemigos son algunos pájaros costeros que buscan alimento oculto bajo la arena con su largo pico. También peces como la dorada y la solla son aficionados al croque.

Algunas playas y puntos costeros poco profundos de arena fangosa serán los mejores lugares para encontrarlos y observarlos, pero no para cogerlos.

Los mejores lugares para observar los mejillones y todo el micro-ecosistema que forman a su alrededor son la batea Frapelo y el faro de Tofiño. Los encontraremos también sobre rocas en diferentes lugares de las Islas Cíes y pueden verse en algunas playas al bajar la marea o haciendo snorkel, aunque aquí no concentran tanta cantidad de vida a su alrededor.

Segregan unos resistentes hilos (biso) con los que se fijan fuertemente a las rocas y entre ellos. Nunca los encontraremos solos, son animales muy gregarios, ya que esto les permite protegerse del oleaje (al estar tan juntos reducen la superficie del cuerpo que dejan expuesta a las olas) y mantener mejor la humedad (aspecto de gran importancia al vivir en zonas intermareales). Crece a poca profundidad, generalmente hasta los 15 metros, aunque en zonas de bateas puede desarrollarse en bajos rocosos de mayor calado.

El cuerpo blando interior es anaranjado. En principio machos y hembras muestran el mismo aspecto, aunque durante el desove las hembras adquieren un color más rojizo y los machos blanquecino.

Pese a su aparente simplicidad, poseen receptores del tacto, el gusto y también del equilibrio (que le permiten saber en qué posición están).

Sus principales predadores son las estrellas de mar, que abren los mejillones e introducen su estómago entre las conchas, motivo por el que es frecuente ver poblaciones enormes de estos equinodermos en lugares donde abunda el mejillón, como las inmediaciones de las bateas. Pero también sufren las amenazas del "perro" (Nucella lapillus), un diminuto caracol capaz de taladrar su concha para comérselo. A los peces con fuertes mandíbulas, como el sargo o el ballesta, también les gusta comer mejillones y, por supuesto, las gaviotas, cuya habilidad para abrirlos es muy llamativa, ya que los lanzan en pleno vuelo contra rocas y muelles para que se rompan sus conchas.

Son muchos los bivalvos que viven enterrados en los fondos de arena de la ría. Es muy infrecuente verlos buceando debido a sus hábitos, pero podremos encontrarlos en las bajamares de las playas y otras zonas de costa.

La almeja fina es una de las especies más habituales. Sus conchas son simétricas y ovaladas, de color crema o blanquecino. Presenta múltiples surcos  concéntricos que se cruzan con las estrías transversales, formando un relieve cuadriculado. Puede presentar manchas oscuras en los extremos.

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En Galicia contamos con cuatro tipos: almeja fina, almeja rubia, almeja babosa y la japónica. Debajo podemos ver algunas fotos en la galería, que nos ayudarán a diferenciarlas por los dibujos externos en las conchas.

Al vivir fijados a superficies duras han adaptado su forma. La concha es alargada y se estrecha claramente en el extremo por el que se sujeta, para facilitar el anclaje. Mientras que la parte opuesta, que emplean para filtrar, se ha ensanchado para aumentar la superficie de captura.

-próximamente-

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Hay otro bivalvo muy similar, que parece un berberecho gigante, el carneiro o Venus verrucosa

Además de por su gran tamaño, se diferencia del berberecho porque su concha es muy gruesa y tiene los surcos mucho más marcados.

Su color varía del gris claro al crema.

Se caracteriza por sus dos largos y separados sifones (la almeja babosa, en cambio, los tiene unidos a lo largo, más cortos y amarillentos).

Es una especie autóctona.

almeja fina ruditapes decussatus
carneiro venus verrucosa bivalvo galicia

Almeja fina: Conchas claras con las líneas concéntricas y transversales marcadas formando un relieve de cuadrícula. Sifones separados y largos.

Almeja babosa: Concha con textura más lisa y brillante. Manchas amarillentas y líneasconcéntricas marrones sobre el color gris claro de fondo. Sifones unidos y cortos.

 

Almeja rubia: Concha lisa y brillante con amplias manchas rojizas o moradas que, a menudo, crean dibujos en zig-zag.

 

Almeja japónica: Concha con líneas concéntricas y transversales muy marcadas, más que la fina, sobre su característico color gris oscuro.

En el interior, la masa corporal es blanca, con el músculo del pie muy desarrollado. El borde del cuerpo que va desde el pie a los sifones se pliega en zig-zag.

Vive en fondos de arena o fango, desde la playa a los 50m de profundidad.

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vida minúscula entre moluscoS

Galicia es el primer productor mundial de mejillón gracias al cultivo en bateas. Se trata de plataformas de madera flotantes, ancladas al fondo por grandes cadenas, de las que se cuelgan cuerdas con semillas de mejillón para que éste engorde y poder recogerlo después.

Bucear bajo estas estructuras supone una de las inmersiones más interesantes y espectaculares de la ría. Si la visibilidad acompaña se pueden apreciar las columnas de mejillones con bancos de peces a su alrededor y la cantidad de vida que se extiende como una alfombra bajo la batea debido a la abundancia de restos que allí se acumulan, que sirven de alimento a gran número de animales de fondo.

El propio mejillón forma un "mini- ecosistema" sobre su concha, albergando multitud de formas de vida, como pequeñas anémonas, crinoideos, briozoos, hidrozoos, gusanos tubícolas, bellotas de mar, algas, ascidias o pequeños peces.

De hecho, las ristras de mejillones constituyen una barrera "artificial" que cambia notablemente la vida a su alrededor. Como grandes filtradores, los mejillones absorben gran parte de los nutrientes de la columna de agua que ocupan. A cambio, con sus deposiciones y con los ejemplares que se desenganchan accidentalmente, envían nutrientes al fondo, que se superpuebla de especies que viven en él.

Algunas de las larvas que pululan en la columna de agua se libran de formar parte de la dieta de los mejillones y crecen en los recovecos de sus ristras. Esto hace que la variedad de especies diferentes que podemos encontrar en ellas sea enorme, especialmente animales de muy pequeño tamaño.

 

En la galería de fotos os dejamos una pequeña muestra de estos micro-ecosistemas y sus pequeños habitantes. Aunque no siempre lo parezca, todas las fotos están tomadas sobre conchas de mejillón.

Ensis magnus
Pecten maximus
Aequipecten opercularis
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Otro bivalvo emblemático es la navaja, que se caracteriza por tener las conchas muy estrechas, alargadas y ligeramente curvadas .

Su pariente, el longueirón (Ensis siliqua) , a diferencia de la navaja, tiene las conchas más largas y rectas.

Las alargadas valvas son de color entre amarillento y rosado, a menudo con franjas transversales más oscuras. Al cerrarse, no lo hace herméticamente, los extremos que dan abiertos y es por donde el animal puede asomarse. Por un extremo puede sacar los sifones, para respirar y alimentarse, y por el otro el pié excavador.

La navajas son muy hábiles enterrándose, siendo capaces de hacerlo en solo unos segundos y llegan a excavar galerías de hasta 50 cm. En ellas se resguardan cuando es necesario y suben para asomarse si necesitan alimentarse. Es su musculoso pie el que les permite moverse con facilidad en este hábitat. Ocasionalmente, puede ayudarle incluso a "nadar" distancias cortas para establecer su agujero en otra zona de la arena.

Viven en fondos arenosos y fangosos, aunque a diferencia de los demás bivalvos, pueden encontrarse a mayor profundidad, hasta los 40 m.

Es uno de los pocos bivalvos de "vida libre", y es que la vieira es un cúmulo de curiosidades. Para empezar puede nadar, poco y a saltos, pero nada, especialmente para escapar de los peligros. Esto lo consigue gracias a la propulsión de agua fuera de su cuerpo al "aplaudir" con sus valvas/conchas.

Casi siempre las encontraremos en los fondos arenosos, ocultas bajo una fina capa de arena que ellas mismas se ponen para camuflarse mientras filtran alimento.

Otra curiosidad de este animal son sus múltiples ojos que, como no tiene cabeza, se dispersan a lo largo del borde de su cuerpo y que podemos observar como pequeñas bolitas rojizas entre los muchos tentáculos (sí, también tienen tentáculos) que las custodian.

Sus conchas son redondeadas y asimétricas, mientras una adquiere una forma cóncava para recoger el cuerpo en su interior, la otra es plana, actuando como tapa. Esta forma hidrodinámica favorece su sistema de propulsión a chorro y les permite tapar la concha superior recta de arena con mayor facilidad.

Alcanzan un tamaño relativamente grande, llegando a los 13 o 15 cm de diámetro, y presentan estrías que recorren sus conchas desde la parte más estrecha en la que se unen (que está flanqueada por dos salientes laterales muy característicos) hasta la zona de abertura. Su color puede variar mucho, pero normalmente la concha plana va de colores rojizos al gris oscuro, y la concha cóncava es entre blanca y ocre.

En la Ría también podemos encontrar a una pariente cercana de la vieira, aunque de menor tamaño, la volandeira (muy parecida a la zamburiña) tiene hábitos similares en los fondos de arena.

Mide entre 5 - 9 cm. de diámetro y también posee conchas desiguales, siendo cóncava la izquierda y plana la derecha. Otras características que comparte con la vieira es que posee múltiples ojos y tentáculos en el borde de su cuerpo que asoman entre las conchas, y que es capaz de nadar impulsándose a saltos.

Pero a diferencia de la anterior, cuando es de pequeño tamaño vive fijándose al sustrato a través de unos filamentos/biso, que abandona al hacerse adulta. Además, las protuberancias o salientes de la parte estrecha de la concha (orejas) son asimétricos, uno es más largo que otro.

Aequipecten opercularis volandeira

Sus conchas son de color variable, de blanco rosado a tonos marrones, normalmente con bandas concéntricas o manchas más oscuras y es frecuente que estén cubiertas por esponjas o algas.

Debido a que frecuentan fondos arenosos y fangosos en los que se esconden, no es habitual encontrársela durante las inmersiones.

 

Otros moluscoS

Lepidochitona cinerea
Antalis vulgaris
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Los quitones o poliplacóforos son pequeños animales que, junto con los colmillos de elefante, reflejan la enorme variedad de formas que pueden adoptar los moluscos.

Los quitones tienen forma ovalada y aplanada, de entre 1 y 6 cm de largo, y su cuerpo se cubre con una única concha formada por 8 placas transversales articuladas. El borde del manto de su cuerpo forma una cintura que generalmente recorre todo o parte del perímetro de la concha, cubriéndolo como si fuese un ribete. Además, esta parte del manto que sobresale suele tener espinas o cerdas que sobresalen a los lados.

El pie es grande, se extiende por toda la parte ventral de su cuerpo y les permite desplazarse y también anclarse a las rocas, ya que son capaces de fijar con fuerza el borde externo del pie y levantar la parte interna para generar vacío.

La especie que más nos vamos a encontrar es el quitón gris, Lepidochitona cinerea, que se caracteriza por una coloración muy variable de sus placas, del beige o gris al rojo o marrón, y bien con tonalidades uniformes o manchas. Su cintura presenta un patrón característico, que nos permitirá diferenciarlo, de color marrón con puntos y manchas desiguales más claras.

También podemos encontrar especies más llamativas, como el quitón estrellado, Acanthochitona critina, de tonos más violáceos y con 8 pares de penachos peludos que lo hacen fácilmente reconocible. El poliplacóforo más grande de nuestras aguas es el quitón crema, Chaetopleura angulata, que, como su nombre indica, se distingue por el color crema de su cuerpo y por unas vistosas placas marrones con líneas simétricas blancas. Los ejemplares de esta especie pueden superar los 6 cm.

Se alimentan de algas y de pequeños invertebrados, para lo que emplean su potente rádula, que dispone de multitud de pequeños dientes en hileras formados por compuestos ferrosos (magnetita).

No disponen de ojos ni de tentáculos sensoriales, pero han desarrollado órganos exclusivos para relacionarse con el medio. En su cuerpo blando disponen de quimiorreceptores y receptores táctiles, pero su estructura sensorial estrella son los estetes : múltiples fotorreceptores que están dispersos por su concha y que actúan como ojos. En realidad son células del manto que se extienden a través de canales verticales, perforando la concha para situarse en el exterior de ésta.

 

Son habitantes habituales de la zona intermareal, por lo que pueden verse en las rocas de las playas, generalmente en charcas, grietas o bajo piedras. Aunque pueden llegar a medir varios centímetros, lo más habitual es que en las charcas de intermareal sean de muy pequeño tamaño, entre 1 y medio centímetro.También viven a más profundidad, y, si buscamos bien, podremos encontrarlos en las inmersiones de puntos como Viños. 

Estos extraños animales viven parcialmente enterrados en el fondo, excavando galerías para captar los detritos de los que se alimentan, y miden entre 2 y 6 cm.

Se protegen en una concha tubular curvada de una sola pieza, que está abierta por ambos extremos y en la que uno de esos extremos es más estrecho (parte posterior que queda desenterrada) y otro es más amplio (parte anterior que entierra en la arena).

La abertura pequeña que queda en el exterior les permite respirar, ya que por ese pequeño agujero entra y sale el agua al interior de su cuerpo.

El agujero más grande queda enterrado, en él se sitúan una reducida cabeza sin ojos y un potente pie en forma de cono del que salen múltiples tentáculos (algunas especies tienen varios cientos) que les sirven de órganos sensoriales y para capturar y manipular el alimento. Son los captáculos.

Además de por su forma característica, estos animales se reconocen porque su concha está recorrida por múltiplel y finas estrías longitudinales. La coloración va variando gradualmente, de la parte más estrecha, donde es marrón, pasando por una zona anaranjada que se va aclarando hasta el blanco brillante de la parte más ancha.

Debido a su estilo de vida habrá que buscarlos en fondos arenosos y fangosos. Aunque la mayoría de las veces lo único que encontraremos será su concha ya vacía.

diapositivas  de  QUITONEs
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peces óseos
tiburones
y rayas
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CETÁCEOS
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ESPONJAS
BRIOZOOS
CNIDARIOS
GUSANOS
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EQUINODERMOS
crustáceos
MOLUSCOS
ASCIDIAS
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