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 ANIMALES - INVERTEBRADOS - CRUSTÁCEOS

Los crustáceos son increíblemente numerosos y diversos en formas, tamaños y hábitat. Actualmente existen más de 60.000 especies descritas, pero se estima que faltan por descubrir todavía entre 5 y 10 veces esta cantidad. Son los animales más extendidos y abundantes en todos los océanos, aunque también viven en aguas salobres y dulces, e, incluso, en tierra firme, como la cochinilla (que podemos ver en las rocas de las playas al bajar la marea). Y todo esto sin ser ni siquiera una filum biológico (como las esponjas, equinodermos o moluscos), sino una subfamilia dentro de la amplísima familia de los artrópodos, que también incluye otras clases como los insectos o los arácnidos. De hecho, junto con sus parientes, los insectos, los crustáceos componen el 80% de los animales conocidos, lo que, pese al antropocentrismo, nos lleva a definir la era que vivimos como el periodo de los artrópodos (Hickman y cols. 2009).

A pesar de esta abrumadora variedad, todos poseen ciertas características que les hacen ser crustáceos:

 - Poseen el cuerpo dividido en 3 partes : cabeza - tórax (que pueden fusionarse en un único caparazón o cefalotórax) - abdomen, que están segmentadas en trozos o anillos más pequeños, los metámeros (generalmente tienen entre 16 y 20). Cuanto más evolucionado es el crustáceo, menos cantidad de metámeros tiene.

- Son los únicos artrópodos que tienen dos pares de antenas.

- Además, el nombre de crustáceos ("con costra") nos indica otra de sus características, disponen de un esqueleto externo y articulado de quitina, que mudan periódicamente a medida que crecen. Cuando se produce este "desnudo" (ecdisis) son especialmente vulnerables, lo que les lleva a esconderse en las grietas o enterrarse en la arena para protegerse hasta que el nuevo caparazón adquiera consistencia. Muchas funciones vitales están asociadas a esta muda, como la reproducción o la alimentación.

 

- Como artrópodos también disponen de "patas articuladas",  dos en cada segmento o trozo del cuerpo (una a cada lado), que pueden dedicarse a diferentes funciones como la locomoción, la alimentación, reproducción, defensa,...

La inmensa mayoría son animales acuáticos, muchos de ellos, generalmente los de mayor tamaño, son bentónicos (viven en los fondos marinos) como la nécora o la centolla, mientras muchos otros, de menor tamaño, forman parte del plancton marino (flotando en la columna de agua) como el krill. Nos limitaremos a hablar de unos pocos grupos, para facilitar la identificación y el conocimiento de aquellos crustáceos que podemos encontrarnos con mayor frecuencia y facilidad, o que nos pueden resultar más familiares :

DECÁPODOs, son los más conocidos, cangrejos, centollas, bogavantes, camarones...  se diferencian de otros crustáceos por tener un caparazón que cubre y fusiona la parte dorsal en un cefalotórax, y porque disponen de tres pares de apéndices peludos en la cabeza (maxilípodos, próximos a la boca) para manipular el alimento, y cinco pares de patas torácicas funcionales para la locomoción. El primer par de patas (o más) tiene pinzas, que emplean también en funciones de defensa, limpieza, alimentación,... Además poseen dos ojos compuestos sobre unos pedúnculos que sobresalen de la cabeza. Cada uno de ellos está formado por cientos de pequeños ojos que les permiten percibir un campo de visión muy amplio y ser especialmente sensibles a la hora de detectar movimientos a su alrededor.

necora antenas

Los decápodos se sitúan en un grupo más amplio, los malacostráceos, en este grupo también están los isópodos, como los piojos de mar y los mísidos, como los pequeños mysis, mini camarones nadadores que forman enjambres visibles y que sirven de alimento a muchos animales, como el caballito de mar. También pertenecen a los malacostráceos los eufausiáceos, más conocidos como krill, cuyas gigantescas concentraciones sirven de alimento a ballenas, tiburones ballena, focas, pingüinos y aves; o los anfípodos, como las pulgas de mar que al atardecer saltan en la orilla de la playa.

CIRRÍPEDs. No lo parece, pero los percebes o las bellotas de mar también son crustáceos. Son los únicos sésiles y pueden fijarse a múltiples superficies. Se adhieren gracias a unas glándulas o pies musculosos especiales, muy fuertes, y tienen su cuerpo protegido por unas placas calcáreas que se disponen de forma parecida a una pirámide. Estas placas pueden cerrarse herméticamente, lo que les permite mantener la humedad cuando baja la marea y quedan al descubierto, y se abren para sacar unas pequeñas patas peludas (cirros), que extienden y recogen para captar el alimento en suspensión.

Al vivir anclados han tenido que modificar mucho su cuerpo, y por eso no se parecen a los demás crustáceos. Cuando sus larvas se fijan a la superficie sobre la que crecerán comienzan a segregar las placas calcáreas, pierden los ojos y transforman sus patas nadadoras en cirros peludos que les permitan alimentarse. Son típicos de zonas intermareales y pueden formar grandes extensiones coloniales.

COPÉPODOs, aunque solo mostraremos uno, no queremos dejar de mencionar a los copépodos por su gran importancia ecológica, ya que son crustáceos de muy pequeño tamaño que conforman el zooplancton. Contribuyen al equilibrio marino al consumir una gran cantidad de microalgas, al tiempo que sirven de alimento a multitud de especies marinas.

 

DECÁPODOs - cangrejos 

La centolla, en cambio, presenta un cuerpo corto. Su caparazón es ovalado y alcanza los 35 cm sin contar las patas. En éste aparecen pequeñas espinas repartidas, y otras más grandes en el borde que limita la parte dorsal y ventral, que se dirigen hacia arriba (en la centolla mediterránea -Maja squinado-- estas espinas se dirigen hacia delante, siendo uno de los criterios para diferenciarlas).

Pese a su tamaño, no es fácil de ver debido a sus artes de camuflaje, ya que cubre el caparazón con algas, gorgonias, esponjas... y cualquier cosa que le ayude a pasar desapercibida. Directamente recoge con sus pinzas aquello que pueda servirle para taparse y se lo va colocando sobre el caparazón.

Junto con la centolla, el bogavante o lumbrigante es el crustáceo más grande de nuestra ría, con su largo abdomen puede llegar al medio metro de longitud. Tiene el cuerpo alargado y cilíndrico.

Destaca su primer par de patas, las tenazas, que están muy desarrolladas (algo más en los machos) y son muy potentes. Las tenazas están especializadas en distintas funciones, por lo que son diferentes entre sí una tiene los bordes interiores rectos y ligeramente aserrados para manipular y cortar, mientras la otra tiene esos bordes más irregulares y con algunos dientes más grandes para poder triturar las conchas de sus presas (bivalvos y gasterópodos). La tenaza trituradora normalmente es la izquierda, pero si la pierde, la otra tenaza se convierte en trituradora y la tenaza que regenera es de corte, invirtiendo la lateralidad.  

La nécora o cangrejo nadador de ojos rojos también tiene el cuerpo corto, con el abdomen doblado bajo el tórax,  y es de tamaño medio , entre 15 - 20 cm. contando las patas. Presenta una coloración marrón clara con manchas azules

El caparazón es aplanado, hexagonal y cubierto de pequeños pelos que le dan un aspecto aterciopelado.

El primer par de patas es mas ancho para formar las pinzas (algo más grandes en los machos), los siguientes tres pares acaban en una larga uña que les permiten desplazarse sobre rocas y fondos. El último par es más corto y plano, ya que lo usa a modo de remo para desplazarse nadando. Son bastante veloces.

Homarus gammarus
Maja brachydactyla
Necora puber
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Centolla maja brachydactyla
necora puber
bogavante lumbrigante homarus gammarus
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Centolla maja brachydactyla
necora puber

Se alimentan de algas, moluscos, pequeños peces muertos y otros crustáceos, incluso de su misma especie, ya que tienen tendencias caníbales.

Solemos verlas desplazándose lateralmente, esto se debe a que son más rápidas moviéndose de lado que de frente. Al ensanchar y acortar su caparazón, estos decápodos han variado su centro de gravedad hacia delante, facilitando estos movimientos. De hecho, los crustáceos de "cola corta" , como la nécora o la centolla, son los mejor adaptados a la vida en los fondos.

De hábitos nocturnos, viven en fondos rocosos cercanos a las costas, casi siempre las encontraremos agazapadas en las grietas, aunque no es raro que se escondan bajo anémonas o algas. Si se sienten amenazadas levantan sus pinzas en señal de amenaza.

Las podemos encontrar prácticamente en cualquier punto de buceo.

El abdomen, en la parte ventral, tiene forma triangular en los machos y es más ancho y redondeado en las hembras, ya que es donde portan los huevos. Antes del apareamiento los machos realizan un ritual de acercamiento, acariciando y abrazando a la hembra,  luego se acoplan vientre con vientre, generalmente buscando intimidad entre las grietas de las rocas. También es habitual encontrarlas una sobre la espalda de la otra, pero esta es una postura de protección.

El primer par de patas es muy largo (más que la longitud del cuerpo) y tiene unas pequeñas pinzas en el extremo. Los demás pares de patas acaban en uñas y le permiten desplazarse caminando, es capaz de hacerlo incluso boca abajo agarrándose con fuerza a las rocas.

Se aparean, generalmente, durante la primavera o el otoño, aprovechando la muda de las hembras (lo que facilita la inseminación). Para ello, las centollas migran a mayores profundidades y se juntan en grandes grupos, centoleiras o tellos, facilitando así la protección de las hembras. Es habitual que los pulpos ronden a estos grupos esperando algún despiste que les permita obtener un gran botín.

Aparece en fondos rocosos, a menudo escondida en grietas o grandes agujeros. Las tenemos por toda la ría, pero abundan en Zenoiros, pecios, Frapelo, Cabo de mar o A Furna.

Éste tiene un montón de cerdas curvadas esparcidas (como si fuesen anzuelos) que facilitan la fijación de ese "mini ecosistema" móvil. De hecho, cuando muda su caparazón traslada cuidadosamente las algas y los otros animales a su nueva carcasa. Bajo ese abrigo la coloración es rojiza o anaranjada.

 

A diferencia de muchos crustáceos sus antenas son pequeñas, y sus ojos, que son retráctiles, se sitúan a los lados de éstas.

Suele encontrarse en fondos rocosos, escondido en grietas y agujeros, y presenta una coloración azul oscura y parda, con pintas blancas.

De la cabeza parten dos largas antenas  (alcanzan la misma longitud que su cuerpo) que mueven independientemente para detectar que hay a su alrededor y para espantar a los depredadores. Son solitarios, territoriales y de hábitos nocturnos. 

Aunque debido a su interés comercial su esperanza de vida se reduce mucho, son animales muy longevos, se estima que pueden llegar a vivir hasta 72 años.

Podemos verlos en Cala do rei, Salgueirón, Zenoiros, Frapelo o Islas Cíes. Eso sí, cada vez escasean más, por qué será....

El segundo y tercer par de patas también tiene pequeñas pinzas, las demás las usa para desplazarse al igual que su cola en forma de abanico, que le permite impulsarse "a coletazos".

Su ritual de apareamiento no tiene desperdicio, recomendamos este enlace para una información más detallada 

Es un decápodo de pequeño tamaño, entre 5 y 10 cm, incluyendo sus patas, que son delgadas y largas. El par anterior son las tenazas, están más desarrolladas y tienen un aspecto abombado.

Su caparazón tiene forma de pera, estrechándose en la cabeza, y color marrón claro. Es frecuente que sobre el caparazón crezcan pequeños animales como esponjas o también algas, lo que le ayuda a camuflarse aun más.

El cangrejo araña fantasma es también conocido como cangrejo de las anémonas, ya que donde lo vamos a encontrar con más frecuencia es escondido bajo los tentáculos de las anémonas comunes. Normalmente encontraremos uno o dos por anémona, pero es posible que en ocasiones se acumulen más como cuando en una misma anémona se refugian una hembra y sus crías.

Inachus sp.
Cancer pagurus
Polybius henslowii
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Otro cangrejo típico de nuestra ría es el buey, aunque no lo encontremos con tanta frecuencia como otros.

Tiene el cuerpo muy compacto, con un grueso caparazón ovalado y aplanado, de unos 20 cm. de ancho, del que salen las patas. El primer par son unas robustas y potentes tenazas con las que se defiende y ataca a sus presas. Al igual que en el bogavante, las tenazas son diferentes entre sí y, mientras la derecha la emplea para triturar, la izquierda es algo más fina y le sirve para cortar. Las demás patas son peludas y acaban en una uña negra, por lo que le sirven para la locomoción.

La parte dorsal del caparazón y las patas tiene un color caramelo, y la parte ventral es más blanca. El caparazón suele ser liso, muchas veces con un fino moteado blanco,  pero sin presentar otros animales sobre él.

Pequeño cangrejo nadador, con un caparazón de apenas 5 cm de ancho, que nos encontraremos cerca de la superficie (es posible que nos acompañe mientras realizamos la parada de seguridad).

 

Su caparazón es similar al de las nécoras, aplanado y con forma de hexágono irregular, pero de color rojizo y sin aspecto aterciopelado.

 

El primer par de patas termina en pinzas y los demás están aplanados para facilitar la natación, sobre todo el último par de patas, que tiene forma de remo y que mueve haciendo ochos para nadar.

Es muy curioso, no dudará en acercarse e, incluso, es posible que si le ofrecemos la mano, se pose sobre ella.

cangrejo araña inachus sp.

Lo encontraremos, especialmente en verano, momento en el que pueden llegar a formar grandes grupos dispersos.

Pueden aparecer en puntos de buceo poco profundos, como en Viños (Islas Cíes), pero es más habitual encontrarlos en la superficie de puntos más profundos y alejados de la costa, como la zona próxima a las Islas Estelas.

Frapelo, Os Zenoiros o Cabo de mar son buenos lugares para encontrar alguno.

Debido a sus hábitos nocturnos, durante el día lo encontraremos agazapado en las grietas, a menudo próximo a congrios y galateas.

Los cangrejos se fijan a las anémonas con sus patas traseras y, mientras éstas les dan cobijo, ellos les realizan labores de limpieza.

Los machos son más viajeros y suelen desplazarse por la noche de anémona en anémona visitando hembras, que son fértiles durante todo el año. También es habitual encontrarlos sobre grandes algas pardas (especialmente por la noche), y en oquedades en las que haya congrios escondidos.

Pese a su pequeño tamaño si se sienten amenazados se "encaran" con el buceador levantando sus tenazas.

Podemos verlos en cualquier punto donde haya anémonas viridis, es decir, en muchos. Destacamos las Islas Cíes, A Furna y Cala do Rei

El santiaguiño luce un vistoso abdomen largo que enrolla en la parte final, con vivos colores naranjas y azules sobre una base marrón oscura.

Se identifica fácilmente porque tienen las antenas modificadas en forma de palas, que se extienden como láminas en la parte delantera de la cabeza.

Bajo ellas se esconden algunas de las patas, pequeñas y delgadas. Todas acaban en uña, excepto el quinto par de patas de las hembras, que tiene una pequeña pinza.

 

El cuerpo, en conjunto, adquiere una forma rectangular y mide unos 12 - 15 cm.

Llaman mucho la atención sus ojos, son como dos pequeñas perlas colocadas sobre pedúnculos naranjas, y están muy separados entre sí.

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Pese a su abundancia, es la gran desconocida de los decápodos, probablemente porque no tiene interés comercial. La galatea o sastre habita en aguas poco profundas en las grietas de las rocas.

Mide entre 10 - 15 cm (contando las pinzas) y  su cuerpo es aplanado y ovalado.

Tiene un largo y vistoso caparazón de un naranja intenso casi rojo, con líneas transversales irregulares de color azul eléctrico (que también rodean los ojos).

Posee múltiples espinas, especialmente en la cabeza y en las patas. De los cinco pares de patas, el par anterior está más desarrollado y tiene forma de pinzas alargadas, y el último par, alrededor de la cola, son patas más cortas y finas, difíciles de ver. Todas son peludas y le permiten desplazarse.

galatea sastre galathea strigosa
Scyllarus arctus
Galathea strigosa
Galathea squamifera
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En la ría encontramos también la Galathea negra o sastre negro, muy similar a la anterior aunque con menos espinas y de una coloración marrón uniforme, con motas oscuras en las pinzas.

Esta galatea es de menor tamaño, unos 7 cm, y sus pinzas son más estrechas y pequeñas que en su pariente espinosa. Ademas no tiene las patas tan peludas y suele encontrarse a menor profundidad.

Cuando observamos galateas parece que solo disponen de 4 pares de patas. En realidad tienen cinco, como todos los crustáceos, pero el último par está muy reducido y oculto bajo el abdomen replegado. Lo usan para limpiar la cavidad branquial.

galatea sastre negro

Es mucho menos abundante que la galatea espinosa y, además suele exponerse menos y permanecer en el fondo de las grietas.

Pueden encontrarse algunos ejemplares en lugares como A Furna, o también en Punta Pereiras y Viños (en las Islas Cíes). Todos ellos puntos poco profundos con zonas de múltiples oquedades en bajos rocosos.

Junto a los ojos, que son pequeños, salen dos finas antenas, y su cuerpo aplanado puede "enroscarse" en la parte trasera, de manera que el abdomen queda replegado.

Es asustadiza y puede realizar movimientos muy rápidos para esconderse.

Podemos encontrar galateas en cualquier punto de la ría en el que dispongan de rocas para esconderse, siendo especialmente abundantes en Zenoiros, Frapelo, Cabo de Mar o las Islas Cíes.

Se encuentran en grietas y oquedades, especialmente colocados boca abajo en las paredes superiores. Se asustan con facilidad y entonces, propulsados por su potente cola en abanico, escapan rápidamente de un salto.

Las características del santiaguiño le convierten en un bello y buscado animal, pero es bastante escaso en la ría, apenas los hemos conseguido encontrar en contadas ocasiones, en  localizaciones muy diferentes, siempre bien escondidos y huidizos. Debe buscarse en la parte superior de oquedades y cuevas y tener cuidado de no asustarlos con la luz de las linternas.

 
Pagurus prideaux
Macropodia sp.
Pachygrapsus marmoratus
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Cangrejo de entre 5 y 8 cm de largo y color marrón rojizo. Tiene los tres primeros pares de patas muy desarrollados para desplazarse caminando, especialmente el primero: un par de pinzas que sobresalen de la concha en que habita como dos guantes de boxeador (uno más grande que otro). Éstas, además de tener funciones en la alimentación, le permiten taponar la entrada a su guarida cuando se siente en peligro.

Tienen el abdomen blando y asimétrico, que "retuercen" para introducir en las conchas vacías de gasterópodos de las que se apropia para vivir. Debido a este modo de vida, los dos últimos pares de patas están muy reducidos y los emplea para aferrarse a su concha. El último par le permite también realizar labores de limpieza en las branquias.

Pequeño cangrejo de patas largas que suele pasar desapercibido, ya que se camufla adhiriendo a su cuerpo casi cualquier cosa que tenga a su alcance.

Generalmente se cubre de las algas que lo rodean en los lugares en los que vive, mimetizándose perfectamente con el entorno, lo que le da el nombre común de fantasma.

Para acentuar aun más sus habilidades de escapismo, tiene un tamaño pequeño,  entre 3 y 5 cm de ancho total, y es capaz de simular los movimientos de las algas, dejándose mecer por las corrientes.

También es habitual que se "pliegue" formando una bola que se deja llevar por la corriente.

cangrejo fantasma macropodia sp.
cangrejo fantasma macropodia sp.

También conocido como cangrejo corredor, por su velocidad al desplazarse, o cangrejo de roca, por ser donde habitualmente vive.

El queimacasas es típico de la zona intermareal, apareciendo casi siempre en grietas o zonas rocosas que quedan al descubierto al bajar la marea.

Se identifica rápidamente por su caparazón cuadrangular y aplanado (de unos 4 cm de ancho) y por las robustas y grandes pinzas del primer par de patas en comparación con el resto del cuerpo.

El caparazón luce un bonito dibujo  con múltiples y finas líneas oscuras en el borde y manchas irregulares en la parte central. Presenta una muesca horizontal de color rojizo justo en el centro.

cangrejo corredor queimacasas pachygrapsus marmoratus
cangrejo corredor queimacasas pachygrapsus marmoratus
cangrejo ermitaño Pagurus prideauxi

Visto de frente, destacan sus ojos, muy elevados sobre los pedúnculos, que suelen presentar unas manchas rojas.

 

La zona de la boca adquiere tonos azulados o granates según la coloración base de cada ejemplar.

 

Lo encontraremos en zonas intermareales.

La tonalidad de fondo varía del ocre al gris claro, mientras que los dibujos suelen tener color verde o marrón oscuro.

Las patas pueden adquirir tonos más rojizos, incluso granates, especialmente las pinzas.

Con mucha paciencia podemos intentar encontrar algún ojo o antena en la foto superior, lo que nos da una idea de lo difícil que es reconocer a este experto del disimulo en su hábitat natural.

Generalmente vive en fondos arenosos y zonas de zostera marinaPodemos encontrarlos en puntos poco profundos en los que haya abundancia de algas, A Furna o Areamilla. También pueden aparecer en la zona intermareal.

Bajo ese perfecto disfraz, digno del espía de Julio César en Asterix y Obelix, se esconde un delgado cuerpo, generalmente de color marrón claro formado por un caparazón triangular (con el rostro   apuntado) y con las patas muy desarrolladas y delgadas.

Viven en los fondos arenosos, con frecuencia cerca de la zona de rocas.

Podemos encontrarlos en cualquier punto de buceo. Algunas localizaciones poco profundas de la costa norte, como Cala do rei, Areamilla o A Furna son buenos lugares para observarlos.

Pese a su nombre y a su afición por encerrarse en una concha ajena, son muchas las relaciones que mantiene este cangrejo. Sobre su caparazón podemos encontrar desde hidrozoos de cangrejo hasta esponjas de ermitaño y diversas anémonas, especialmente la anémona de ermitaño y sobre todo la anémona capa.

 

Lo habitual es que busquen y habiten una nueva concha cuando la suya se les queda pequeña. Pero mudarse no siempre es fácil y, a veces, cuesta encontrar una casa a medida. Cuando la concha que encuentran es demasiado grande, algunos esperan a que otro cangrejo mayor llegue a hacer el intercambio, y así poder quedarse con su concha.

Este fenómeno, llevado a una larga lista de espera para hacerse con un nuevo hogar, se refleja en este fragmento de Life Story (BBC).

diapositivas  de  cangrejos
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amigos para siempre

Las relaciones de simbiosis, en las que dos o más animales diferentes se benefician mutuamente para facilitar su supervivencia, son muy habituales en el medio marino. Los crustáceos son especialmente dados a tener este tipo de relaciones.

Uno de los casos más llamativos es el que establecen el cangrejo ermitaño de Prideaux y la anémona capa. Es una relación tan habitual que la presencia de esta anémona en esta especie de ermitaño es un criterio empleado para su identificación.

Esta bonita y pequeña anémona (blanca con puntos de color rosa intenso) se encarama a la concha del cangrejo y va segregando una sustancia quitinosa que hace que la concha se vaya estirando a medida que crecen ella y el cangrejo. De manera que éste, aunque crezca, no necesita cambiar de casa.  

En ocasiones, la anémona manta crece tanto que la concha se acaba disolviendo de tanto estirarse y es la quitina que segrega la que forma la "nueva concha" del cangrejo.

cangrejo ermitaño anemona

Mientras el cangrejo aporta a la anémona la capacidad de movimiento, la anémona, con sus tentáculos urticantes, es un buen motivo para que los depredadores se mantengan alejados. La anémona manta, además, tiene otra ventaja extra, si se siente molestada expulsa unos pegajosos filamentos blancos o violáceos (acontios), que completan la defensa de la pareja.

La gratitud del ermitaño, a veces, puede ir aun más allá, se han registrado casos en los que el cangrejo coloca parte de la comida que consigue en la boca de la anémona para compartir su botín.

 

DECÁPODOs - gambas

camarones palaemon serratus
camarones congrio palaemon serratus

La quisquilla o camarón posee un abdomen largo pero pequeño tamaño (4 - 7 cm) y suele encontrarse formando grupos (a veces muy numerosos) que se asoman curiosos en las entradas de las grietas.

Es frecuente que, si vemos un grupo de quisquillas en uno de estos agujeros, un poco más al fondo se encuentre algún congrio, ya que acostumbran a vivir en simbiosis con ellos.

También podemos encontrar, eso sí, con mucha menos frecuencia, esta pequeña y bella limpiadora que parece propia de aguas tropicales. De apenas 2 cm, tiene el cuerpo transparente con algunas manchas rosas bordeadas de azul intenso alineadas a lo largo de su abdomen. La cabeza está adornada con multitud de pequeños puntos de colores (amarillos, azules, rojos, blancos...) y sus patas presentan franjas azuladas o violetas.

Palaemon serratus
Periclimenes sagittifer
Hippolyte prideauxiana
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Periclimenes sagittifer gamba anémonas

Otra pequeña delicatessen de gambas que se camuflan en otros animales son las gambas de los crinoideos, que se mimetiza a la perfección con los colores de éstos.

Se trata de pequeñas gambas, de hasta 3cm. 

El cuerpo es transparente, pero sobre él se extienden longitudinalmente líneas rojas y blancas por el dorso, y otras más pequeñas parten hacia la zona ventral.

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Eualus sp. camarón bulldog
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GALERÍA

Como su nombre indica su coloración es muy variable, pero casi siempre muy vistosa. Por lo general depende del lugar en el que lo encontremos. Cuando viven en zonas de plantas de zostera adquieren verdes brillantes, mientras que si lo encontramos sobre gorgonias su color será rojo intenso.

Mientras que las gambas de las anémonas parecen buscar protección en sus hospedadores, las gambas de los crinoideos se aprovechan, además, de las partículas que sus anfitriones captan para alimentarse.

 

No son fáciles de encontrar, en parte por su pequeño tamaño y gran camuflaje, pero también porque los crinoideos del Atlántico no son abundantes y suelen esconderse en grietas de las partes bajas de las rocas.

Si queremos probar suerte, los puntos de buceo de las Islas Cíes son un buen lugar para buscarlas.

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Hay más especies dentro del género Hippolyte, como la  Hippolyte varians o gamba camaleón, que frecuentan algunas esponjas ramificadas o las gorgonias.

Son pequeños camarones muy estilizados y se caracterizan por una jiba que les da un aspecto arqueado.

De apenas 1 o 2 cm. y con el cuerpo corto, ancho y arqueado. Su coloración es transparente con manchas, franjas o puntos verdes, rojos o blancos (dependiendo mucho de la especie, alimentación y género).

 

Habituales en lugares de las Islas Cíes con poca profundidad, como el islote Viños o Fornos.

Los dos primeros pares de patas terminan en pinzas, siendo el segundo más grande que el primero.

Además de esta especie, existen 3 especies más de Periclimenes, todas muy similares aunque presentan variaciones en los colores/dibujos, así como en su distribución.

Toda una explosión de color en miniatura que con mucha fortuna podremos encontrar en las Islas Cíes y Cabo Home, buscando con paciencia entre los tentáculos de las anémonas comunes. 

 

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Aunque suelen pasar desapercibidas, en realidad, son muchas las especies de gambas que viven en nuestra Ría. Un ejemplo son los Eualus sp. o camarones bulldog, muy habituales en las grietas de puntos poco profundos, generalmente formando grupos dispersos de unos 10 ejemplares sobre esponjas, briozoos o ascidias.

Viven generalmente en aguas poco profundas, incluso podemos encontrarlas en las charcas de la intermareal, y es de las pocas gambas que son activas durante el día. Incluso es posible que si nos paramos en alguna charca nos "picoteen" los pies.

Se diferencia de otras quisquillas similares por las franjas granates que acompañan a las amarillas en sus patas y porque su rostro (apéndice puntiagudo que sale entre los ojos) supera en longitud a las placas que sobresalen bajo los ojos.

En cualquier punto de buceo, abundan en las Islas Cíes, A Furna, Cabo de mar o Zenoiros, casi siempre custodiando oquedades.

El congrio les proporciona protección y los restos de su comida, mientras las pequeñas quisquillas probablemente se encarguen de mantenerlo limpio. De hecho, en ocasiones, cuando nos acercamos demasiado, se encaran irguiendo su cuerpo o, incluso, saltando sobre el buceador.

Se alimenta de pequeños animales, vivos o muertos, y de restos orgánicos, pero, en caso de necesidad, pueden llegar a comerse unas a otras.

Son muy llamativas por sus colores, el cuerpo es casi transparente y presenta rayas transversales granates y pequeñas motas blancas. Sus pequeñas patas alternan franjas de color amarillo intenso y granate.

FOTO DE JAVI "CALVO"

Los mysis son gambas muy pequeñas (miden menos de 2 cm) y transparentes, pero gracias a que siempre van en densos grupos formando enjambres, es posible verlas.

 

Dentro de los crustáceos pertenecen a los mysidáceos, que se caracterizan por poseer los órganos sensoriales del equilibrio en su pequeña cola en forma de abanico.

Aun hay adaptaciones más curiosas. Uno de los crustáceos comunes de nuestras aguas son las gambas fantasma o gambas esqueleto, pero son tan abundantes como invisibles.

 

Lo de fantasma no es casual, su diminuto tamaño, unos 5 mm, y su delgada y transparente anatomía, las convierte en seres casi imperceptibles.

Pueden presentar diferentes coloraciones según su alimentación.

Mysis gamba mini
Mysis gamba mini
gamba fantasma Caprella sp.
gamba fantasma Caprella sp.
Caprella sp.
Leptomysis sp.
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Las hembras pueden distinguirse por la bolsa que tienen en la zona ventral, donde llevarán los huevos y criarán a las pequeñas larvas durante las primeras etapas de su vida.

 

Existen muchos tipos de Mysis, algunos como comentábamos, van en grandes grupos, otros son más solitarios. Pueden frecuentar las zonas de anémonas o las de zostera según la especie, y los hay que cambian voluntariamente el color de su cuerpo para camuflarse (Mysis camaleón).

Pueden verse en muchos puntos de buceo, generalmente en zonas poco profundas. Son visitantes habituales en las Islas Cíes, A furna o Cala do rei.

Se mueven a impulsos, como si saltasen en la columna de agua, y, cuando se ven amenazados, es frecuente que se escondan entre los tentáculos de las anémonas comunes.

Esto les sucede a menudo, ya que forman parte de la dieta de multitud de peces, siendo especialmente codiciados por los caballitos de mar y peces pipa.

 

Pero, curiosamente, y al contrario que otros animales que emplean las anémonas para camuflarse, los Mysis no son inmunes a sus picaduras, por lo que, al tratar de esconderse entre los tentáculos, deben evitar el contacto con ellos para no resultar dañados.

Pueden estar en cualquier lugar con esponjas, briozoos o cnidarios sobre los que asentarse, pero difícilmente se ven. Afinando la vista podremos detectar algún ejemplar grande sobre superficies que contrasten su color, como la piel negra de los pepinos

Parece que su abundancia varía por temporadas. Su ciclo de vida es muy corto (meses), pero su importancia ecológica muy grande, ya que, mientras se alimentan de detritos (contribuyendo a la limpieza del agua), sirven de pieza clave en la cadena trófica, siendo el alimento de multitud de animales.

De hecho, es muy habitual que aparezcan en el primer plano de las fotos que tomamos y no nos demos cuenta de ello hasta que las vemos en la pantalla del ordenador en casa.

En un extremo de su cuerpo delgado y cilíndrico destacan la cabeza abombada y dos pares de antenas (el primer par bastante más largo). También tienen dos pares de pinzas, pero destaca uno más desarrollado y robusto, especialmente en los machos.

Suelen adoptar una postura erguida, que recuerda a las mantis religiosas, y no es raro que si detectas una gamba fantasma en una foto, a su alrededor aparezcan más.

diapositivas  de  gambas
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licencia para nadar

Las gambas tienen el abdomen largo, pero, a diferencia de otros de sus parientes, poseen cuerpos más pequeños y diminutas patas ciliadas (pleópodos) que, junto a los rápidos movimientos de su cola, les permiten nadar  activamente. El bogavante, la cigala o los santiaguiños han desarrollado un abdomen largo más grueso y robusto, ya que se han adaptado a vivir reptando en los fondos y no son tan buenos nadadores.

Las gambas nadadoras, además, disponen de dos estructuras anatómicas especiales para la natación, que se han perdido o reducido en otros crustáceos no nadadores. Una gran escama entre las antenas (escafocerito) que les sirve de timón para equilibrarse, y unas escamas extra en la cola (urópodos) que le dan forma de abanico y les permite propulsarse.

 

cirrípedOS

Otro cirrípedo clásico es el percebe. Su cuerpo está formado por una dura uña blanca de placas calcáreas y un pie carnoso de color oscuro. El pedúnculo carnoso (ausente en las bellotas) le permite fijarse con fuerza a las rocas sin que se lo lleve la corriente.

La parte de la uña es móvil, permitiendo que las placas se separen para que asomen las pequeñas patas peludas con las que enganchan el alimento, o, durante la rerproducción, para poder extender su largo pene (mayor que la longitud de su cuerpo). Este flexible aparato reproductor (presente en todos los percebes, ya que son hermafroditas) se expone a ser arrancado por la corriente cuando busca fecundar los percebes próximos. Pero esto no es un problema, pues los percebes son capaces de regenerar su pene.

Cuando se reproducen, pasan por una fase inicial de larva nadadora, que se comunica químicamente con sus congéneres adultos para poder localizar las rocas más adecuadas a las que fijarse. De manera que, cuando alguien coge percebes (labor sólo permitida a percebeiros legales), debe dejar ejemplares en la roca, de lo contrario no habría ningún animal enviando estas señales y en esa roca ya no volverían a crecer más percebes.

Su captura indiscriminada durante décadas, ha mermado notablemente su presencia en nuestras costas, dejando en la actualidad estas labores exclusivamente a profesionales que siguen planes de "explotación" organizados para conseguir cierta sostenibilidad. Como en las zonas costeras apenas quedan,  se distribuyen en lugares de difícil acceso, de ahí la peligrosidad a la que se exponen los percebeiros que se dedican a su extracción.

 

Al igual que las bellotas son típicos del intermareal, pero el percebe no se fija a tantas superficies, prefiere las rocas en las zonas de batiente (que le proporcionan más alimento), para las que está perfectamente adaptado a vivir.

Balanus sp.
Pollicipes pollicipes
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Los cirrípedos, como las bellotas de mar o arneirones son un clásico de nuestras costas. Se fijan y extienden, formando densas y numerosas colonias. Rocas, barcos, cuerdas, muelles... incluso animales, como mejillones, ballenas o centollas, casi cualquier cosa les vale para establecer su residencia.

Son de pequeño tamaño, entre 0,5 y 3 cm, y poseen un caparazón en forma de volcán, por cuyo "cráter" asoman las placas calcáreas como una mandíbula. Las placas se abren para dejar paso a los cirros, o pequeños apéndices peludos que captan el alimento y que, en realidad son seis pares de patas adaptadas para ello. 

Son típicas del intermareal, pero pueden aparecer a más profundidad, por lo que pueden verse también buceando.

bellota de mar arneiron

Cuando es así, lo habitual es encontrarlos envueltos en esponjas u otros animales que viven compartiendo roca con ellos, y lo único que vemos son sus cirros, saliendo una y otra vez.

 

Pueden aparecer también adheridos a  las conchas de moluscos, de modo que algunos buenos lugares para encontrarlos son Frapelo o Cabo de mar, debido a la elevada concentración de mejillones. En las Islas Cíes y otros puntos poco profundos abundarán camuflados entre las esponjas.

OTROs CRUSTÁCEOS

Al igual que las cochinillas marinas (que se pueden observar en las rocas de las playas cuando baja la marea y quedan al descubierto), los piojos de mar son isópodos.

Tienen el cuerpo aplanado, formado por placas transversales y miden entre 1 y 4 cmDe color marrón claro, el cuerpo se estrecha en la cabeza y en la parte trasera.

Poseen siete pares de patas transformadas en garras, que no les permiten desplazarse pero sí engancharse a los peces. Perforan la piel de éstos con las uñas de sus apéndices bucales adaptados.

Aparecen unidos a muy diferentes clases de peces, aunque es especialmente frecuente encontrarlos en lábridos (maragotas, porredanas, farros,...), casi siempre en zonas próximas a la cabeza.

piojo de mar anilocra frontalis

Otros crustáceos muy numerosos son los copépodos, si bien, por su pequeño tamaño, resultan grandes desconocidos.

Sin embargo, su papel ecológico es muy importante, ya que son una pieza clave en la cadena alimenticia. Constituyen el componente principal del zooplancton (parte animal del plancton), que sirve de alimento a multitud de especies.

 

Algunos copépodos viven libremente, nadando, e se pueden ver, sobre todo, en las inmersiones nocturnas, cuando se acercan en masa a la  luz de la linterna, que los atrae. Otros, viven parasitando, como este animal minúsculo (1-2 mm.) que vive sobre los nudibranquios. Suele asentarse sobre las ceratas del dorso o alrededor de las branquias y se alimenta de secreciones o restos de piel del nudibranquio,  adquiriendo su coloración. 

parasito nudibranquio doridicola
Anilocra frontalis
Doridicola agilis
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El cuerpo de los machos consta solo de una parte redonda, pero las hembras lucen dos hileras que sobresalen para portar los huevos, dándoles la apariencia de cabeza de conejo.

Aunque parezcan algo excepcional, son abundantes y es muy frecuente que aparezcan sobre los nudibranquios. Eso sí, tendremos que esperar a llegar a casa para verlos en las fotos, ya que, a simple vista, apenas parecen granos de arena sobre el cuerpo de sus hospedadores.

Así que, para encontrarlos habrá que fotografiar nudibranquios.

Como algunos peces, son hermafroditas secuenciales, nacen como machos y se transforman en hembras. Por lo que los ejemplares más grandes y anchos son hembras (izquierda en la foto), mientras los machos son más pequeños y estrechos (derecha).

Normalmente no abandonan a su hospedador, ya que apenas pueden desplazarse por sí mismos, así que aprovecha la aparición de otros carroñeros cuando "su" pez muere para "ser acogido" por otro pez.

Existe otra especie de piojo, Anilocra physodes, que tiende a fijarse en los costados y la cola de peces como el sargo.

GALERÍA

 

arañas de mar

Estos peculiares animales, también son artrópodos, como los crustáceos, pero pertenecen a otro grupo diferente, el de los quelicerados, y dentro de éste a los picnogónidos, muy similares a los arácnidos.

Crustáceos 

ARTRÓPODOS

Insectos    

Quelicerados  

Miriápodos   

Los quelicerados se caracterizan por disponer de un par de pinzas en la parte delantera (quelíceros) en lugar de antenas y ocho patas que emplean para desplazarse. En concreto la araña de mar presenta un cuerpo muy delgado, con las patas muy largas en proporción al tamaño total. Son tan delgadas que cuando portan los huevos, tarea de la que se encargan los machos, tienen que hacerlo sujetándolos en la parte exterior de su cuerpo.

Las especies que viven en zonas poco profundas son de pequeño tamaño, como la Endeis spinosa de la foto, de apenas un centímetro, pero en las zonas abisales pueden medir más de medio metro de longitud. Debido al pequeño tamaño y a lo fino que es su cuerpo habrá que aguzar la vista para encontrarlas. Su alimentación a base de organismos fijados a las rocas, como esponjas, cnidarios o briozoos nos da una importante pista para saber donde buscar.

bogavante, nécora, quisquilla ...

                                             

moscas, mariposas, hormigas ...

arañas, arañas de mar (picnogónidos), cangrejo herradura

ciempiés, milpiés ...

GALERÍA

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peces óseos
tiburones
y rayas
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CETÁCEOS
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ESPONJAS
BRIOZOOS
CNIDARIOS
GUSANOS
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EQUINODERMOS
crustáceos
MOLUSCOS
ASCIDIAS
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