EL ORIGEN

La rías se forman cuando el mar inunda la parte final de un río. Al igual que las demás Rías Baixas, la Ría de Vigo comenzó su formación hace unos 110 millones de años (mucho antes que las rías altas, que lo hicieron hace 24 millones de años). Entonces, en los mares habitaban los amonites y los dinosaurios campaban por los continentes, que aun no ocupaban su posición actual, sin saber que unos cuantos millones de años después un gigantesco meteorito acabaría con ellos.

La ría de Vigo se formó, al igual que las demás, gracias a la combinación de varios factores. La actuación de las fuerzas geológicas sobre la plataforma hundió la parte baja de la costa, mientras que se elevaban las zonas más montañosas. Además, como consecuencia del deshielo, debido a los cambios climáticos que se produjeron después del último periodo glaciar, el nivel del mar subió y terminó inundando los valles fluviales hasta alcanzar el nivel actual.

 

En principio, las rías tenían lejos el mar, únicamente existían los cauces fluviales donde ahora está la lengua marina, ya que el nivel del mar que se encontraba a 120 metros por debajo del actual, y las Islas Cíes eran montañas rodeadas de arenales.

Todas las Rías Baixas poseen una personalidad similar debido a que comparten sus características geológicas y oceanográficas, responsables también de su riqueza ecológica.

 

En otras partes del mundo existen zonas similares que, a pesar de no tener aportes fluviales considerables, se denominan también rías . 

formación Ría de Vigo

LA ACTUALIDAD

Ría de Vigo actualidad

La Ría de Vigo actualmente tiene una superficie de 176 km   y su boca se abre hacia el Océano Atlántico. En la parte más externa tiene una separación 15 Km entre cabo Home y cabo Sillero, justo en esta boca se encuentran las Islas Cíes, una importante protección natural que actúa como un escudo ante las embestidas de la climatología.  Es la ría situada más al sur y en su extremo interior desemboca el sistema fluvial de los ríos Verdugo y Oitavén, que conforman sus correspondientes valles fluviales.

 

Pero las características de los fondos de la ría varían mucho según la zona. La parte más interna, en la ensenada de San Simón, está más influida por la desembocadura de los ríos. Esto hace que sea una zona poco profunda, de aguas más calmadas y fondos con grandes extensiones de fango y arena.

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Por otro lado, el resto de la ría, que se corresponde con la parte más externa y más amplia (aproximadamente el 80%), responde a factores más dinámicos como el oleaje y las mareas, alcanzando mayores profundidades y presentando diferentes tipos de fondo entre los que predominan los bajos rocosos y arenosos próximos a la línea de costa y zonas más fangosas y profundas en la parte central.
 

A diferencia de otras formaciones similares, como los fiordos, las pendientes de las rías son suaves y descienden hacia el mar formando una V. Esto permite que en su línea costera abunden los arenales o playas en lugar de encontrar grandes acantilados.
 

EL TOQUE MÁGICO

El secreto de la enorme biodiversidad que acoge nuestra ría son los afloramientos costeros. Este fenómeno se debe a la situación privilegiada de las Rias Baixas, a las que llega la Corriente cálida del Golfo, responsable de nuestro "benévolo" clima, pese a nuestra latitud, y de las particulares características oceanográficas que propician los afloramientos. 

afloramiento costero Ría de Vigo

Los vientos del norte (primavera y verano) empujan hacia fuera las aguas superficiales de la ría por el canal del norte, que es menos profundo, y favorecen así la entrada de corrientes agua profundas de la plataforma marina continental a través del canal sur. Estas aguas, que llegan de profundidades mayores a los 100 metros, son aguas frías y cargadas de nutrientes que ocupan el lugar de las aguas superficiales desalojadas llenando de alimento el interior de las rías y tiñéndolas de su característico color verde. Esta fertilización permite el desarrollo de la gran biodiversidad marina que encontramos en estas aguas, hace que el mar esté frío en verano y favorece la renovación del agua en el interior de la ría. A las corrientes fertilizantes, hay que añadir la protección que aporta la orografía de las rías y la barrera natural que forman las Islas Cíes.

Una particular combinación factores que es la responsable de la riqueza y diversidad de la vida en nuestras rías.

Por contra, en otoño e invierno, los vientos predominantes soplan del sur y se produce el fenómeno contrario, hundimiento, ya que las aguas superficiales son empujadas hacia el fondo y se favorece su estancamiento.

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