NUDIBRANQUIO

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 ANIMALES - INVERTEBRADOS - CNIDARIOS 

Grupo de animales marinos y carnívoros, también muy primitivo, que abarca una gran variedad. De hecho, son tan diversos que lo único que tienen en común es que son urticantes. En sus tentáculos o en los pólipos poseen unas células llamadas cnidocitos, que se "disparan"  inoculando sustancias tóxicas ante amenazas para defenderse o para capturar a sus presas paralizándolas. De ahí viene el nombre de esta familia, ya que knidos significa ortiga en griego.

cnidos webb.jpg

Los cnidocitos, el arma secreta de estos animales, son cápsulas con un filamento hueco y enrollado en espiral que puede salir al exterior a gran velocidad si recibe el estímulo adecuado. Posee minúsculas espinas y muchas veces también es pegajoso, pero cada cnidocisto solo puede ser disparado una vez, después el animal deberá formar otro nuevo. Estos mini-arpones venenosos se distribuyen en gran número por los tentáculos y la zona de la boca. Su mecanismo de disparo es uno de los procesos celulares más rápidos que se conocen, ya que se descarga en milisegundos a una velocidad que llega a los 2 metros por segundo.

Son animales con simetría radial, es decir, su cuerpo crece en diferentes planos o ejes, lo que les permite relacionarse con el entorno en cualquier dirección, algo que resulta especialmente útil cuando se vive fijado en los fondos.

 

Otra característica típica de los cnidarios es que muchos tienen una doble vida, adoptan formas muy diferentes durante su crecimiento y, para ello,  sufren una metamorfosis a lo largo del ciclo vital; pero ni siquiera en esto coinciden todos. El ciclo habitual es que, tras una primera fase fijados al suelo (como pólipos), se desprendan para tener una vida libre en forma de medusa.

ciclo de los cnidariob.jpg

En la ría de Vigo, en cambio, abundan los cnidarios que mantienen una forma de pólipos sésiles (fijados al sustrato) durante toda su vida, es decir, sin transformarse en medusas. Estas formas de vida más "caseras" que han decidido establecerse en nuestros fondos son numerosas y variadas, se distribuyen compitiendo por el espacio junto a esponjas, algas y briozoos.

Son muchas las relaciones de simbiosis que establecen los cnidarios. Las anémonas , por ejemplo, es habitual que se adhieran a otras formas de vida que les proporcionen movimiento, como las conchas de los ermitaños o las grandes algas. Pero a su vez son empleadas como protección por muchas otras formas de vida como sucede con pequeñas gambas o con los cangrejos araña. Incluso hay especies, como la anémona común, que puede tener algas viviendo en su interior, una particular relación en la que la anémona aporta un lugar seguro en el que vivir y las algas, a través de la fotosíntesis, energía gratis.

Cangrejo araña bajo anémona
cangrejo araña anemona viridis

La mayoría de los cnidarios se alimentan de zooplancton (pequeños animales que viven suspendidos en la columna de agua), aunque las anémonas a menudo tienen tamaño suficiente como para capturar y comer peces pequeños y otros invertebrados. Pero la cadena trófica continúa y los cnidarios también tienen depredadores, entre los que destacan los nudibranquios y otros moluscos con concha. Es habitual que estos pequeños depredadores adquieran los llamativos colores de los cnidarios de los que se alimentan.

Simnia spelta gorgonia leptogorgia sarmentosa
Simnia sobre gorgonia

El escalón que ocupan en la cadena trófica y sus múltiples interacciones, especialmente como lugar de refugio, reflejan su importancia a nivel ecológico dentro del equilibrio del ecosistema marino. Si eliminamos de la ecuación a los cnidarios, alteramos la existencia de otras especies que dependen de ellos, de forma que, no solo faltaría el alimento de muchos moluscos, sino que dejarían de albergar a numerosos y pequeños crustáceos que, a su vez, sirven de alimento a animales de mayor tamaño como el pulpo. Algunas especies además, como anémonas y gorgonias establecen poblaciones extensas con una elevada densidad de individuos y dan lugar a micro-ecosistemas a su alrededor.

Para hacer más sencilla su identificación y clasificación, hablaremos de los cuatro grupos que veremos con más frecuencia:

 

                                                                                           Hexacorales : anémonas y corales taza

                                                           ANTOZOOS           

                                                                                           Octocorales : gorgonias, corales blandos y plumas de mar

                  CNIDARIOS                   HIDROZOOS 

                                                           ESCIFOZOOS o MEDUSAS 

- los HEXACORALES o anémonas , probablemente las más conocidas y también las más numerosas de este grupo. Sólo tienen fase de fijación al suelo y su cuerpo consiste en un "tronco" musculoso que en la parte inferior se adhiere a las rocas con un disco basal, y en la superior, tiene el disco oral, con numerosos tentáculos urticantes dispuestos alrededor de la boca. Este tronco tiene muchas cámaras interiores que se disponen siempre en un número múltiplo de seis (de ahí el nombre de hexacoralarios). Pueden ser solitarias o formar extensiones de muchos ejemplares.

- los OCTOCORALES también son animales que viven fijos en el sustrato, pero dan lugar a formas ramificada o crecen como bulbos carnosos.

La característica que define a este grupo son los múltiples pólipos que asoman por toda la superficie de la estructura. Estos pólipos son pequeños y siempre terminan con ocho tentáculos plumosos (de ahí el nombre de octocoralarios).

Son animales coloniales, cada pólipo es un ser independiente pero interconectado con los demás por un esqueleto común. De manera que, cuando vemos una anémona estamos viendo un animal, pero cuando observamos una gorgonia o un cenoiro (octocorales) vemos muchos animales unidos formando un todo.

- los HIDROZOOS también son coloniales y de aspecto peludo. Suelen tener fase de pólipo y de medusa, aunque predomina la de pólipo; y normalmente buscan zonas iluminadas para crecer. Su aspecto puede ser similar al de algunas algas y, sobre todo, al de algunos briozoos , aunque también los hay conocidos como helechos de mar, que se parecen más a plumas. Junto a esponjas y briozoos, son los animales que más abundantemente cubren las rocas

- los SCYFOZOOS o medusas típicas, en  su fase adulta, como medusas libres, son más fáciles de observar en la playa que buceando, aunque cada vez son más escasas. Su desarrollo sigue el sentido opuesto a la mayoría de especies marinas (que tras un fase inicial de larva nadadora acaba regresando al fondo del mar para vivir como adulto fijado al fondo), ya que sus larvas se fijan al sustrato para crecer como pólipos que darán lugar a las medusas adultas de vida libre.

 

HEXACORALES - anémonas

Anemonia viridis
Actinothoe sphyrodeta
Anemonactis mazeli
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Las encontraremos con mucha frecuencia sobre las rocas, tanto aisladas como formando grandes grupos y por lo general en puntos poco profundos (no suele encontrarse a más de 20 metros).

Es la anémona más grande de las que hay habitualmente en la ría. Su tronco cilíndrico y ancho puede llegar a los 10 cm. de alto y tiene en la parte superior seis coronas de  tentáculos urticantes (unos 200) muy largos y acabados en punta , lo que hace que no sea fácil ver el cuerpo de la anémona.

De pequeño tamaño unos 2 o 3 cm de diámetro, aunque puede llegar a alcanzar los 5 cm.

Del estrecho cuerpo cilíndrico blanco surgen unos 100 tentáculos del mismo color, lo que contrasta con el interior del disco cuyo color va del amarillo pálido al naranja intenso. Aunque pueden aparecer también ejemplares completamente blancos.

Los tentáculos son cónicos, más fuertes y anchos en la base y se van "afilando" en los extremos.

Actinothoe sphyrodeta anémona huevo frito
anémona común cnidario Anemonia viridis
anémona actinia cnidario actinothoe sphyrodeta
anémona común cnidario Anemonia viridis
Actinothoe sphyrodeta P2140146b.JPG

También hay anémonas que viven en la arena. Poseen un tronco largo y fuerte que les permite enterrarse para anclarse a los fondos y desde allí esperar disimuladamente a que pase una víctima de sus poderosas fauces.

Los pictos, pequeños peces de fondo que acostumbran a vivir en grupo sobre la arena, son una de las víctimas preferidas de esta depredadora. Merece la pena esperar un rato observándola, ya que no es raro que capture algún pez desprevenido. En apenas unos segundos lo tragará entero tras haberlo paralizado con su veneno.

Anemonactis mazeli P1270049b.JPG
Anemonactis mazeli
Anemonactis mazeli

Se reproduce sexualmente, y resulta bastante espectacular asistir al acontecimiento. 

Presentes sobre todo a partir de 15m, en puntos que dispongan de extensiones de arena próximas  a bajos rocosos, como Zenoiros, Frapelo o Cabo de mar.

Cuando deja ver su corona al contraerse para comer las presas, muestra su característico dibujo de líneas blancas que van como radios desde la boca a los tentáculos. Al  elevarse durante la liberación de gametos, podemos apreciar también su tronco anaranjado.

Es el caso de esta anémona, con un tronco de 12 cm se entierra en la arena y solo asoma su corona de 20 tentáculos, pocos, pero muy potentes, con los que capturan los pequeños peces con suma facilidad.

Es sencillo identificarla, ya que, además de aparecer en la arena y ser blanca, sus tentáculos tienen un característico estrechamiento cerca de la punta. Lo que no es tan fácil es verla, ya que se mimetiza bien con los colores del fondo. Muchos ejemplares presentan manchas alargadas oscuras en los tentáculos que les ayudan aun más en su camuflaje.

En superficies propicias, como, por ejemplo, sobre la abundante capa de mejillones que recubre la parte sumergida del faro de Cabo de mar. También aparecen  en pequeños grupos en las paredes de roca vertical y oquedades , aunque los ejemplares se dispersan un poco y no se amontonan tanto como sucede con otras anémonas coloniales.

Podemos verlas en Cabo de mar, Frapelo, Islas Cíes, o el pecio Ivy

Se encuentran con mucha frecuencia como pequeños individuos aislados, pero pueden aparecer formando grandes densidades (ya que, al igual que la anémona común se reproducen por división longitudinal). 

A través del blanco translúcido pueden observarse los filamentos de defensa que guardan en su interior, llamados acontios. Cuando se ven amenazadas los liberan, pudiendo extenderlos hasta 3 o 4 veces su tamaño en reposo, y al entrar en contacto con su "enemigo" (generalmente otras anémonas con las que compite por el espacio), la punta del acontio se suelta y queda fijada al oponente, produciéndole necrosis.

Al cerrarse, replegando los tentáculos, el tronco adquiere una forma abombada y blanca, con estrías longitudinales de color ocre

Por eso, buscan refugio entre esta maraña gran cantidad de animales como algunos camarones (Periclimenes sagittifer), las nécoras o el cangrejo araña (Inachus phalangium).

 

Presente en todos los puntos de la ría no muy profundos. Son especialmente abundantes en Viños (Islas Cíes) y en Cabo Home, lugares en los que podemos encontrar grandes y densas extensiones de ejemplares de estos cnidarios.

Con los tentáculos extendidos pueden alcanzar un diámetro de 30 cm. 

Abundan en las zonas expuestas a las corrientes, y su boca se sitúa en el centro del disco superior del tronco, entre los anillos de tentáculos.

Suele ser de color blanquecino o verdoso, y la punta de los tentáculos puede tener coloraciones casi fosforitas en tonos rosas o lilasEl color verdoso y las llamativas puntas de colores se deben a la presencia de unas algas unicelulares en su interior (zooxantelas) con las que conviven en simbiosis.

Habitualmente se reproducen dividiéndose longitudinalmente, por lo que es habitual encontrar extensiones de muchos individuos juntos. De hecho, estas extensiones numerosas, suelen acoger ejemplares de menor tamaño, menor cantidad de tentáculos y color grisáceo; mientras que los ejemplares que crecen más aislados sobre rocas o algas alcanzan mayor tamaño y colores más vivos.

También pueden reproducirse de manera sexual y podremos encontrar las diminutas crías, a veces de apenas medio centímetro, sobre la zostera y algunas algas verdes como los candelabros. Pese a su tamaño, ya lucen brillantes colores.

A diferencia de otras anémonas, no es capaz de retraer sus tentáculos en el interior del tronco.

anemona cnidario tomate de mar Actinia equina

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Aunque pueden aparecer en inmersiones a poca profundidad el mejor lugar para observarlas son las rocas de la playa. Son de talla media, unos 5 cm de diámetro y otro tanto de alto, aunque puede alcanzar tamaños algo mayores.

Es la anémona más común en zonas intermareales. Cuando la marea está alta, al quedar sumergidas en el agua, extienden sus tentáculos para captar partículas que les sirvan de alimento. Con la marea baja, quedan al descubierto y retraen los tentáculos adquiriendo la típica forma de tomate que les da nombre.

Emparentadas con los tomates de mar encontramos a las anémonas fresa, que añaden pintas verdes sobre el rojo intenso. También se pueden observar en las rocas intermareales.

Suelen ser algo más grandes que los tomates, llegan a los 8 - 10 cm de diámetro.

Los tentáculos son de color rojo uniforme, mientras la columna presenta pequeñas pintas sobre el fondo rojo. Aunque lo más frecuente es que éstas manchas sean verdes, también pueden ser amarillas o azules.

anemona cnidario tomate de mar Actinia equina
Actinia fragacea anémona fresa

De forma alargada y unos 10 cm. de alto. Su cuerpo es rugoso, de color crema y marrón o granate a franjas verticales mientras que los tentáculos, ¡que llegan a 700!, son finos y cortos.

Aunque, en realidad, pueden presentan muchas más combinaciones de diferentes colores (amarillos, rosas, blancos).

Sus tentáculos tienen pequeñas manchas diseminadas, algunas más grandes y oscuras, otras pequeñas y de color blanco brillante.

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Actinia equina
Actinia fragacea
Calliactis parasitica
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anemona cnidario fresa de mar Actinia fragacea
Actinia fragacea anémona fresa
Calliactis parasitica anémona de ermitaño
Calliactis parasitica P3160036b.JPG
Pagurus prideauxi con anémonas

Además de vivir sobre los caparazones de cangrejos ermitaños (concretamente de la especie Pagurus bernhardus), podemos también encontrarlas en las conchas de bivalvos y, con mucha frecuencia, sobre las rocas.

Presentes en casi todos los puntos de buceo, Cala do rei, Cabo de mar, Islas Cíes...

Pueden expulsar hilos tóxicos, pegajosos y blanquecinos, los acontios, bien para inmovilizar presas o  como defensa.

Pese a su nombre no es parasitaria. A menudo aparece sobre las conchas de cangrejos ermitaños, pero su relación es de comensalismo. Mientras la anémona espanta a los depredadores de los cangrejos con su poder urticante, éstos le proporcionan transporte para facilitar su alimentación.

En ocasiones aparecen varias de estas anémonas sobre un mismo ermitaño. Son ellas mismas las que se enganchan a las conchas, sin ayuda de su hospedador.

Durante mucho tiempo se pensó que era una variante del tomate de mar, pero en los años 80, con el avance de las técnicas, se demostró que sus diferencias genéticas y ecológicas las convertían en especies diferentes. Además siguen patrones de distribución y crecimiento diferentes. También difieren en la reproducción, ya que las fresas de mar son ovíparas.

El mejor lugar para verlas es la playa. Debemos buscar entre las rocas cuando baja la marea.

Este es el motivo de que, salvo que sean clones de su propia reproducción, no encontraremos otras anémonas a su alrededor.

Al igual que sucede en el tomate de mar, es frecuente que presenten una anillo de verrugas azules en la base de los tentáculos. Se trata de los acrorragos, que están cargados de nematocistos (células urticantes). Cuando estas vesículas entran en contacto con anémonas de otro clon o de diferente especie, se hinchan y se alargan para "atacar" a su oponente. Esta acción puede repetirla varias veces y produce zonas de necrosis sobre la otra anémona.

Como curiosidad destacar que su forma de reproducción es diferente a otras anémonas, no se dividen, su reproducción es sexual e interna y son vivíparas, cuando las nuevas y pequeñas anémonas han madurado, salen al exterior completamente formadas por la boca de la "anémona madre".

Además de en las playas, podemos encontrarlas a poca profundidad en las Islas Cíes y en Cabo Home.

En ocasiones las encontramos con manchas o ribetes azules rodeando la corona de tentáculos (ver anémona fresa) o la base del tronco.

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Resulta interesante verlas cuando están en el límite de la superficie de la marea, ya que retraen y extienden sus brazos en función de que el agua las cubra o no.

Son de color rojo intenso, a veces también marrones (bastante frecuentes también en la intermareal), anaranjadas o verdes, y, generalmente, presentan solo un color uniforme, aunque pueden combinar dos. 

Corynactis viridis
Caryophyllia smithii
Balanophyllia regia
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Pequeñas anémonas, entre 1 y 2 cm. de diámetro y 2cm de altura, con tres anillos de tentáculos terminados en mini esferas (acrosferas).

Cada ejemplar suele presentar varios colores, todos muy vistosos. Normalmente el cuerpo tiene un color, los tentáculos otro y las acrosferas otro, pero siempre hay un color dominante, que puede variar del verde o amarillo al rosa, púrpura o rojo...

Este pequeño animal que parece una anémona es en realidad un coral duro, sus paredes segregan carbonato cálcico que forma un esqueleto exterior (corallum), con el que se fijan a las rocas, en lugar de hacerlo con un pie carnoso, como las anémonas.

Cuando no está alimentándose o si siente alguna amenaza, esconde sus tentáculos en el interior de este "caparazón" para protegerse.

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anémona coral taza Caryophyllia smithii

Otro coral duro, de entre 1 y 2 cm y con un llamativo e intenso color naranja en su parte central.

De ahí parten 48 tentáculos translúcidos, adornados por pequeñas marcas amarillas que parecen purpurina, pero que en realidad son sus células urticantes. Estos tentáculos carecen de esferas en el extremo, al contrario que en el otro tipo de coral taza, pero terminan en un tono amarillo más brillante.

anémona coral taza Balanophyllia regia
anémona coral taza Balanophyllia regia

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Corynactis viridis anémonajoya
anémona coral taza Caryophyllia smithii

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anémona coral taza Balanophyllia regia

EXPANDIDO            -  RETRAÍDO

EXPANDIDO            -  RETRAÍDO

Ese filamento está cargado de cnidocitos urticantes que emplea para defenderse. Se esconde en el interior del tronco y puede sacarlo por la boca o por unos agujeros especiales en la pared del cuerpo.

Presente en puntos poco profundos, aunque no tan abundante como el coral taza común. Punta Muxieiro o Viños, en las Islas Cíes, o punta Subrido, en Cabo Home, son buenos lugares para verlos.

Lo que sí comparte con el otro coral taza, es que es un coral solitario, aunque pueden aparecer varios ejemplares próximos, y que puede retraerse para ocultar sus tentáculos en la estructura dura.

En este ejemplar cerrado puede apreciarse un pequeño cordón enroscado, es el acontio.

Su colorido es fascinante, el interior blanco es bordeado por una línea en zig-zag de otro color intenso y marcado, que después continua coloreando la parte exterior en un tono más claro. Pueden ser naranjas, verdes, amarillos, rosas...

Es el coral duro más abundante de la ría, aparece a poca profundidad, en puntos de buceo de las Islas Cíes o Cala do rei, y también en lugares más profundos, como Os Zenoiros.

Es un coral solitario, aunque en ocasiones podamos encontrar más dispersos en la misma roca. Pueden llegar a crecer hasta 3 cm, pero lo encontraremos, casi siempre, de 1 cm.

Del borde asoman los tentáculos, prácticamente transparentes y coronados por una pequeña esfera blanca.

Bajo este atractivo aspecto se encuentra, en realidad, una gran depredadora. Sus tentáculos poseen sustancias tóxicas  con las que aturden a las presas, que ingieren con la boca que poseen en el disco central.

Habitualmente las encontramos a poca profundidad, en oquedades y salientes de las rocas, y están presentes en muchos puntos de buceo como Cabo de mar o las Islas Cíes, y especialmente abundantes cubriendo las rocas del bajo de Salgueirón.

Cuando están replegadas, en cambio, parecen verrugas de colores que adornan la superficie de la roca.

 

Las anémonas joya son hexacoralarios coralimorfos, ya que, pese a ser una estructura blanda, poseen exactamente la misma anatomía interna que los corales duros de arrecifes tropicales.

Aunque cada anémona sea un individuo independiente, debido a su reproducción por división longitudinal (primero la anémona se estira y después se parte por la mitad para dar lugar a dos nuevas anémonas exactamente iguales), se encuentran en amplios y densos grupos que tapizan las rocas coloreándolas. Pueden llegar a cubrir metros, especialmente en las caras verticales, extiendiéndose como manchas de diferentes colores que no se mezclan entre sí. El hecho de que no se mezclen los colores se debe a que cada clon de un color va ocupando sus zonas colindantes.

Urticina felina
Aulactinia verrucosa
Cerianthus membranaceus
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Los ceriantos son conocidos como anémonas tubo, y presentan algunas características que las diferencian de las demás anémonas.

 

Su tronco es como una bolsa que segrega sustancias pegajosas para formar un tubo protector a su alrededor. Ese tubo rugoso, ancho y largo, es lo que vemos desde fuera, y puede llegar a los 35 cm de alto, aunque lo normal es que se eleven entre 10 y 15 cm. 

Otra anémona que vive en la arena, aunque puede crecer también sobre rocas, es la dalia. De vistosos e intensos colores, que pueden variar enormemente de un ejemplar a otro, casi siempre siguiendo un patrón en el que el disco suele ser más oscuro que en los tentáculos. 

Rojos, verdes, grises, azules, blancos, naranjas o amarillos pueden combinarse de diferentes maneras en estos bellos cnidarios.

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Es una de las anémonas que combina más colores de la ría, y eso, aquí, es decir mucho. Con unos 6 cm de diámetro (mucho más pequeña cuando se encuentra en la zona  intermareal) recorre una amplísima gama de colores.

Su disco habitualmente muestra la boca en verde con el centro fucsia y alrededor diferentes tonos de marrones, ocres, rojos o verdes colorean el resto.

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anémona tubo cerianto pachycerianthus
Urticina felina anémona dalia
Pachycerianthus cerianto

En la parte superior tiene dos anillos de tentáculos, uno externo con tentáculos largos (en ocasiones alcanzan los 20 cm) y otro interno con tentáculos de pequeño tamaño.

En total poseen más de 200 tentáculos y pueden presentar coloraciones muy variables, desde tonos beige u ocres a marrones, púrpuras y verdes intensos.

Es solitario y poco habitual encontrárselo. Solo hemos visto algún ejemplar en Os Zenoiros y en la zona de Salaillos.

El tubo está anclado a bastante profundidad, pudiendo llagar a medir un metro la parte enterrada. La parte que queda al descubierto está perforada por pequeños agujeros que permiten la rápida evacuación del agua cuando el animal se refugia en su interior.

A pesar de este despliegue de ingeniería, puede abandonar su tubo y establecerse en otro lugar construyendo otro nuevo.

Suele sujetarse a las rocas, y uno de los lugares más habituales para encontrarlas es en los puntos de encuentro entre las rocas y la arena.

Generalmente aparece en  puntos poco profundos como Viños o punta Subrido, pero es posible encontrar ejemplares de pequeño tamaño en las charcas de la intermareal y también a mayores profundidades.

Los tentáculos, normalmente más de 48 (pero siempre en múltiplos de 6), son color crema, con pequeñas franjas y manchas grises o verdosas. 

La columna, que suele estar enterrada, está recorrida por seis líneas longitudinales blancas entre las que discurren hileras de verrugas no pegajosas grises o rosas oscuro. Son éstas las que le dan el nombre, aunque sólo podremos apreciarlas si la anémona se recoge y retrae sus tentáculos.

La columna, que suele estar enterrada, luce verrugas grises diseminadas y pegajosas.

Puede aparecer en lugares poco profundos, como Viños, o a más de 15 m, en puntos como Frapelo.

Se diferencian de otras anémonas porque sus tentáculos son cortos y robustos. Casi siempre muestran dos colores , uno en la base del tentáculo y otro en la punta, pero también pueden tener un color uniforme. 

Lo mismo sucede con el disco, puede presentar un color uniforme pero casi siempre un dibujo similar a un sol (círculo del que salen radios) de dos colores alternos.

Para ver más fotos y más tipos de anémonas visita : VENENO EN LA PIEL
diapositivas  de  anémonas
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OCTOCorales 

Son tan abundantes como espectaculares. Las gorgonias moradas se fijan a las rocas en zonas de corriente para poder filtrar las partículas arrastradas por ésta.

Su color va desde el violeta blanquecino al rojo, siendo frecuente encontrarlas de un rosa intenso.

Crecen ramificándose en un solo plano, como un abanico, formando múltiples brazos, y todo su cuerpo esta recubierto de pequeños pólipos blancos que pueden asomarse o esconderse en su interior.

Leptogorgia sarmentosa
Eunicella verrucosa
Paramuricea grayi
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En Galicia hay diferentes tipos de gorgonias, aunque  menos abundantes que la morada. La gorgonia blanca de verrugas, una de las variadas especies de gorgonia con este color, es una de ellas. 

Crece formando abanicos en un solo plano, lo que se observa muy bien en los ejemplares grandes, ramificándose en varias ramas principales de las que parten múltibles ramas secundarias más cortas y con una disposición más "ordenada" que en la gorgonia morada.

¿QUÉ PODEMOS ENCONTRAR EN LAS GORGONIAS MORADAS?

Eunicella singularis gorgonia blanca
Eunicella verrucosa gorgonia blanca
Eunicella verrucosa gorgonia blanca

Pero los colores que pueden mostrar las gorgonias de la Ría aun son más variados. También a partir de los 20 m. podemos encontrarnos con gorgonias amarillas.

Esta vistosa especie también forma abanicos, aunque más anárquicos y suele aparecer como ejemplares aislados. Lo más característico es su color amarillo intenso, aunque puede presentar también zonas de coloración más rojiza o, incluso, hay ejemplares que son completamente fucsia.

Paramuricea grayi gorgonia amarilla
Paramuricea grayi gorgonia amarilla

Con suerte las veremos en puntos que sobrepasen los 20 metros de profundidad como en As Raeiras o el Banco de Melide.

Alcanza los 30 - 40 cm de ancho y sus pólipos son muy largos, dándole una apariencia  algo "peluda".

Para encontrar grandes ejemplares tendremos que bucear a profundidades mayores de lo habitual, sobrepasando los 20m y buscar en As Raeiras o el Banco de Melide, aunque los ejemplares pequeños pueden aparecer en puntos menos profundos, como Frapelo, Os Zenoiros o Cabo de mar.

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Otra especie de gorgonia blanca que, ocasionalmente, podremos encontrar en puntos de cierta profundidad es la Eunicella gazela, que también forma abanicos en un solo plano, pero cuyos pólipos tienen un tono marrón.

Se caracteriza por las verrugas de las que salen sus pólipos, que le dan un aspecto más robusto.

Las gorgonias están presentes en todos los puntos de buceo de la ría, siendo muy abundantes en As Raeiras, Cabo de mar o en Os Zenoiros. En estas zonas pueden formar extensiones con una elevada densidad de ejemplares de gran tamaño.

Su crecimiento es muy lento, entre 2 y 5 cm. por año, aun así alcanzan más de medio metro de altura. Aunque suelen crecer sobre las rocas, es habitual encontrarlas también en los caparazones de las centollas.

En sus flexibles ramas podemos encontrar enrolladas unas finas hileras blancas, son huevos de nudibranquio, a menudo de Tritonia nilsodhneri, que son muy pequeños y adoptan el mismo color que los pólipos, por lo que es difícil verlos.

También los tiburones pintarroja y los chocos aprovechan su estructura para enganchar los huevos y un molusco gasterópodo, la Simnia spelta, frecuenta sus ramas para alimentarse. Se requiere de una buena agudeza visual para encontrarlo.

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Y aún podemos encontrarlas en otros colores. Recientemente, y como no, en As Raeiras tuvimos la suerte de toparnos con un bonito ejemplar anaranjado, con las ramas finas y los pólipos de tonos más claros, casi blancos. Todavía no tenemos una identificación definitiva, pero podría tratarse de la Swiftia pallida.

Swiftia pallida gorgonia naranja
 

El zenoiro pertenece a las plumas de mar y suele vivir por debajo de los 12 metros en zonas arenosas o fangosas, nunca en las rocas.

Consiste en un tubo carnoso naranja, con el extremo redondeado, del que salen múltiples pólipos transparentes de gran tamaño (entre 2 - 5 cm.) que se ramifican en la punta en ocho tentáculos.

Es el coral blando más común de la ría. Crece sobre las rocas con formas bulbosas parecidas a dedos. Estas agrupaciones pueden extenderse unos 25 cm. sobre las rocas.

Su color varía entre el naranja y el amarillo pálido o blanco, aunque lo más habitual es encontrarlo naranja.

El dedo rojo es similar a las manos de muerto, también es un coral blando, aunque los ejemplares que encontramos en la ría, por lo general, son de menor tamaño (unos 15 cm) y mucho menos abundantes.

Está formado por uno o varios dedos carnosos, menos cantidad que en la mano de muerto, pero más esbeltos.

dedo rojo coral blando cnidario alcyonium glomeratum
dedo rojo coral blando cnidario alcyonium glomeratum
dedo rojo coral blando cnidario alcyonium glomeratum
Veretillum cynomorium
Alcyonium digitatum
Alcyonium glomeratum
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zenoiro coral blando cnidario veretillum cynomorium
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mano de muerto coral blando cnidario alcyonium digitatum
dedo rojo coral blando cnidario alcyonium glomeratum
zenoiro coral blando cnidario veretillum cynomorium
mano de muerto alcyonium digitatum
dedo rojo coral blando cnidario alcyonium glomeratum
cnidario coral blando coral estrella

Se observan en puntos de buceo algo más profundos de lo habitual, como As Raeiras y el Banco de Melide, lugares en los que, al no abundar animales de interés pesquero, sus fondos no son castigados por las artes de pesca y están muy bien conservados.

Allí encontramos ejemplares de invertebrados que difícilmente aparecen en ninguna otra parte de la ría.

Son zonas más profundas de coralígeno, ya que acogen corales blandos, grandes briozoos y esponjas bien desarrolladas, exhibiendo especies como estos dedos de mar, manos de muerto, helechos de mar, gorgonias de diferentes colores, rosas de mar,...

Aun así, muy ocasionalmente se pueden encontrar en otros puntos poco profundos (como los de las fotos inferiores).

Cuando retraen sus pólipos adquiere una textura verrugosa y quedan pequeños puntos amarillos  en su lugar.

Les caracteriza el color rojo intenso de su estructura, de la que salen múltiples pólipos largos y blancos que recubren todo su cuerpo. A mayores profundidades se vuelven más pálidos, llegando a parecer una especie intermedia entre las manos de muerto y estos dedos rojos.

Prefieren zonas con algo de corriente y pueden vivir a poca profundidad como en Islas Cíes, Salgueirón o Cala do rei, o aparecer a profundidades mayores como en As Raeiras o Cabo de mar, donde son bastante habituales.

Durante el otoño e invierno es frecuente que los pólipos pasen largas temporadas retraídos y que la colonia adquiera un color más blancuzco y se recubra de pequeñas algas rojas. 

Son animales muy longevos que pueden llegar a vivir unos 25 años.

 

Sobre ellos podemos encontrar, con mucha paciencia y buena vista, diferentes moluscos que se alimentan de estas manos, la Simnia patula, la Tritonia plebeia y la Tritonia hombergii, son las más frecuentes.

Pero no siempre los muestra, de hecho, éstos pueden permanecer ocultos semanas.

Presenta pólipos blancos translúcidos por todo su cuerpo, que pueden llegar a medir un centímetro  y le dan un aspecto peludo cuando está extendidos. Cada pólipo se ramifica a su vez en el extremo adquiriendo un aspecto de flor (se observa muy bien cuando los pólipos están a medio salir).

Muy similares a los zenoiros, aunque más pálidos en su coloración y con los pólipos aun más desarrollados, de hecho, son uno de los cnidarios con los pólipos más grandes que se conocen.

Resulta excepcional encontrarlos a profundidades de unos 20 m aquí en la ría, ya que lo habitual es que crezcan entre los 150 y los 3500 m de profundidad.

También es capaz de liberarse y dejarse llevar por la corriente hasta encontrar un lugar mejor en el que enterrarse de nuevo y asentarse.

Hay un punto de buceo en la costa norte de la ría que acoge tantos ejemplares y tan grandes (algunos alcanzan el metro de longitud) que recibe el nombre de "Os Zenoiros". Pueden encontrarse en otros puntos como Salgueirón o Cabo de mar.

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Existen otros tipos de plumas de mar en la ría, por lo general en los fondos fangosos, aunque, ocasionalmente, en los puntos donde encontramos zenoiros, podemos toparnos con otros corales de nombre impronunciable, los Kophobelemnon stelliferum, también conocidos como coral estrella.

A diferencia de otras plumas de mar que disponen sus pólipos en dos hileras laterales, el cenoiro los distribuye por toda la superficie del cuerpo que no está enterrada.

La parte inferior de la columna (que está bajo la arena) no tiene pólipos y funciona como órgano excavador.

Crecen habitualmente entre los 30 y los 70cm. y en algunas zonas forman comunidades de ejemplares dispersos sobre la arena que recuerdan a un bosque.

Su coloración anaranjada sumada a su forma y al hecho de que estén enterrados en el suelo, le ha dado el nombre de zenoiro (cenoria es zanahoria en gallego).

Aunque lo encontremos asomando en la arena puede esconderse por completo bajo ella, ya que expulsando el agua de su interior reducen su tamaño a apenas 5 cm.

los hermanos pequeños

Dentro de los octocorales, existe otra categoría que debemos añadir a las

gorgonias, corales blandos y plumas de mar, los estoloníferos.

                                               Corales blandos : manos de muerto, dedos de mar rojos,...

                                             

                                               Gorgonias  

     OCTOCORALES ---

                                               Plumas de mar  : zenoiros, plumas esbeltas, penátulas...

                                               Estoloníferos  

 

 

 

 

Los estoloníferos pasan a menudo desapercibidos por su pequeño tamaño, pero son abundantes en la ría. Aparentemente parecen pequeñas anémonas con pocos tentáculos, pero, si nos fijamos un poco más, veremos que esos tentáculos son solo ocho y que tienen pequeñas ramificaciones. De manera que son muy similares a los pólipos de otros octocorales, como los de los zenoiros o las manos de muerto.

Son animales coloniales y cada pólipo individual crece de un estolón común, que suele ser alargado y tubular. Pero son de muy pequeño tamaño, entre medio centímetro y dos centímetros, y, generalmente, semitransparentes, por lo que no es fácil que nos demos cuenta de su presencia. Existen diferentes especies que pueden variar en tamaño o color, pero su distinción es muy difícil a simple vista.

GALERÍA

 

hidrozoos

Se le conoce como helecho de mar o plumas de indio por su apariencia de plumas de color marrón dorado de unos 10 cm. de alto y 2 de ancho.

Forman pequeños arbustos que pueden extenderse y ocupar grandes espacios sobre las superficies horizontales de las rocas.

Gymnangium montagui
Nemertesia antennina
Obelia geniculata
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La barba marina es otro hidrozoo con aspecto de planta, con tallos que nacen paralelos formando espigas y que no se ramifican.

Es habitual que muestren una coloración amarillenta, algo más pálida que otras barbas ramificadas.

Es muy abundante, y crece sobre las láminas de las grandes algas pardas (sobre todo en Laminaria hiperborea y en Saccorhiza polyschides) dándoles un aspecto peludo. En la parte final del ciclo de las laminarias (inicio del otoño), éstas suelen estar totalmente cubiertas de este hidrozoo y otros briozoos incrustantes.

barba de mar cnidario hidrozoo Nemertesia antennina
P2140008.JPG
helecho de mar hidrozoo Gymnangium montagui
Nemertesia ramosa hidrozoo barba marina
hidrozoo cnidario pelo laminariaObelia geniculata
Antenella secundaria hidrozoo

Los pólipos crecen solo a un lado de la rama y, habitualmente son muchas las ramas que crecen juntas dando un aspecto de racimo. 

En la foto vemos ejemplares de este hidrozoo recubriendo por completo el esqueleto de una gorgonia junto a esponjas y algas rojas.

Cuando las gorgonias mueren, su esqueleto continúa fijado al fondo, su forma tridimensional y su disposición para aprovechar la corriente marina la convierten en una estructura ideal que utilizan otros organismos como los hidrozoos, algas o briozoos.

Se distingue de otros hidrozoos similares porque los finos tallos que se elevan de la red de estolones crecen en zig-zag y no se ramifican.

La encontramos en cualquier punto donde haya laminarias. Especialmente abundante en A Furna, Bondaña o Cala do rei.

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Son muchos los hidrozoos que crecen como una capa "peluda" sobre  rocas, algas u otros organismos. Un ejemplo parecido al pelo de laminaria es la Antennella secundaria. Crece como finos y largos tallos blancos sin ramificar, pero en lugar de crecer en zig-zag lo hacen en línea recta.

De color entre anaranjado y amarillento, puede alcanzar más de 30 cm de altura.

Crecen sobre las rocas formando ramos y, curiosamente, suelen rodearse con mucha frecuencia de gorgonias.

Ambas variantes de Nemertesia podemos encontrarlas en lugares como las Islas Cíes, Salgueirón o Cabo de Mar.

Cuando están en época de reproducción muestran unas cápsulas ovaladas en las que guardan sus gónadas (gonoteca), éstas se sitúan en el ángulo que forma el tallo central y las ramificaciones.

Las gonotecas presentan diferentes colores, amarillo en los ejemplares hembra y blanco en los machos. 

 

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Existe una variante muy similar la Nemertesia ramosa, que es prácticamente igual excepto que se ramifica. Forma ramas verticales que se dividen de manera irregular y de las que salen hileras paralelas de barbas. Estas barbas están recubiertas por una capa protectora de quitina.

Durante la reproducción también puede presentar esporas protectoras pegadas al nervio central, aunque éstas son más grandes que en los helechos.

Crecen sobre rocas y otros sustratos duros en torno a los 10 m, aunque podemos encontrarlos a menos profundidad en puntos como A Furna.

Existe otra variante, muy similar, la Aglaophenia pluma, que crece formando ramos en espiral alrededor de las algas pardas roble de mar.

Las plumas de la colonia se alzan paralelas y se mueven a un lado y otro según la corriente.

Del nervio central surgen dos hileras longitudinales de múltiples y tupidas ramitas, en las que se sitúan los pólipos (solo visibles al macro).  Cuando se reproducen, las pequeñas cápsulas blancas de los huevos pueden apreciarse adheridas a lo largo de ese nervio.

Suelen aparecer a partir de 10 m y abundan en As Raeiras.

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Muy parecido al anterior, aunque con un aspecto más delicado es el helecho pluma o Aglaophenia tubulifera.

Suele ser de menor tamaño (unos 4 cm de alto y 1 de ancho), de un color más amarillento y presenta las "ramitas" más separadas entre sí.

peces óseos
tiburones
y rayas
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BRIOZOOS
CNIDARIOS
GUSANOS
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crustáceos
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