TORRES BALIZA

La cara oculta de los "faros" marinos

Para coordinar y facilitar la navegación en los espacios marinos muy transitados, se cuenta con una red de balizas y boyas que sirven de señales marítimas. Sus diferentes colores y patrones de luz informan sobre la presencia de obstáculos o localizaciones concretas de interés. Pero más allá de esta función en superficie, las balizas desempeñan otro importante papel bajo el mar, creando nuevos entornos donde diferentes formas de vida se abren paso para dar lugar a interesantes arrecifes artificiales.

La ría de Vigo está salpicada de estas construcciones, que esconden una gran riqueza submarina y restos de naufragios previos a su presencia.

La parte sumergida de estas estructuras de señalización genera a su alrededor ricos entornos con características muy particulares, casi siempre marcadas por la abundancia de mejillones (Mytilus galloprovincialis) y grandes algas pardas como los argazos (Saccorhiza polyschides).

Los mejillones forman una primera capa que recubre la torre sumergida y, a su vez, sirven de base para que otra capa de animales se instalen sobre ellos. Anémonas joya (Corynactis viridis), balanos (Balanus sp.), esponjas y otras formas de vida tejen este vestido multicolor.

Al igual que sucede en las zonas de bateas, la gran cantidad de mejillones que se congregan en estos paisajes origina la presencia de muchas estrellas de mar (que incluyen en su dieta a los mejillones como uno de sus platos favoritos) , especialmente de la estrella de mar espinosa (Marthasterias glacialis), que puede llegar a formar agrupaciones de cientos de ejemplares

También las pequeñas anémonas blancas (Actinothoe sphyrodeta) suelen estar presentes en gran número recubriendo la parte sumergida de la torre

En ocasiones, las balizas indican accidentes peligrosos para la navegación, esto hace que no sea infrecuente encontrar restos de barcos hundidos antes de la instalación de estas señalizaciones en sus proximidades. La baliza de Borneira es un claro ejemplo en la ría de Vigo y acoge a su alrededor multitud de vestigios de embarcaciones que chocaron contra los bajos rocosos de los que advierte

Las funciones que pueden cumplir las conchas ya vacías de los mejillones son múltiples. En la foto, podemos ver una pareja de lorchiños (Gobiusculus flavescens) colocando la puesta y fecundándola. El macho, con sus aletas especialmente coloridas para la ocasión, nos mira de frente vigilante mientras la hembra está preocupda en la colocación de los huevos.

El fondo de cascajo de mejillón que se crea alrededor de la torre también es el escenario ideal para maestros del camuflaje, como la sepia (Sepia officinalis)

Tampoco faltan los bancos de peces, en ocasiones muy numerosos, nadando en el azul que rodea la baliza. Entre los más habituales destacan los sargos (Diplodus sargus), mojarras (Diplodus vulgaris) y bogas (Boops boops), como las de la foto.

Todas las fotografías, textos y vídeos pertenecen a los autores y están protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual. No se permite su uso no autorizado.